Una lectura de la ponencia internacional del XVIII Congreso del PP*, por Antonio Spock

Foto: Partido Popular

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*El presente texto centra su análisis, principalmente, sobre los puntos del 3 al 6 y del 31 al 40 de la 5ª ponencia, EUROPA Y NUESTRO PAPEL EN EL MUNDO del XVIII Congreso Nacional del Partido Popular.

El texto de la ponencia internacional está lleno de tópicos y frases huecas que apenas resisten un análisis medianamente serio ni de la realidad española en Europa ni de lo que quiere el PP en Europa. Por ejemplo, no se nombra a Rusia. Lo más interesante del mismo, desde la perspectiva europea, se encuentra en los primeros apartados que es lo que paso a comentar. El resto consiste en referencias a asuntos más o menos cotidianos sin ningún tipo de transcendencia. 

El Partido Popular siempre ha incluido como principio general sobre política exterior que ésta debe ser una política de estado y, por lo tanto, una política consensuada. Esta afirmación no es criticable, siempre y cuando el consenso se fije desde una posición inicial propia y no se recurra a la fórmula consensual para esconder la falta de una concepción propia e ideológica sobre la política exterior. Definir cualquier política como política de Estado -y por ello consensual- debería de completarse con alguna referencia al control democrático del diseño y ejecución de dicha política, pues de lo contrario se correría el riesgo de confundir política exterior con diplomacia a la vez que evitaría cualquier debate público sobre política exterior al ser ésta consensuada. Además, referirse hoy en día a política exterior es complicado debido al grado de interdependencia que existe en los sujetos de las relaciones internacionales. Por último, se plantea la siguiente cuestión: ¿La actividad de la Unión Europea es política exterior o política nacional?

El segundo punto a destacar es la relación que el texto establece entre fortaleza interior, fortaleza exterior, estabilidad del Gobierno y papel de liderazgo de España en el exterior y en particular en la Unión Europea. Esta lógica resulta impecable, sin duda, pero parte a nuestro entender de una premisa falsa: España y su Gobierno no gozan desgraciadamente de la estabilidad que se presume. España tiene una deuda del 100% de su PIB –la mitad en manos extranjeras-, formando parte del prestigioso grupo de los PIGS. El sector bancario ha sido intervenido. España no cumple con los objetivos de reducción de déficit, siendo las principales gestiones del Gobierno ante la Comisión la de evitar que se produzca una sanción. ¿Es eso estabilidad y liderazgo? El liderazgo viene de la credibilidad; no de la estabilidad. La estabilidad actual del Gobierno es coyuntural y no estructural.

La estabilidad sin duda da un liderazgo cuando todos los socios europeos importantes están inmersos en procesos electorales, pero el liderazgo también se gana presentando propuestas. ¿Alguien puede recordar una iniciativa estratégica del Gobierno en estos cuatro años? Tanto González como Aznar -cada uno con su estilo- llegaron a proponer iniciativas que marcaron la agenda europea de sus tiempos.

Ahora se nos propone “más Europa” que no se sabe muy bien qué es.

Está muy bien que la estabilidad y liderazgo que suponen se traduzcan en una mayor presencia española pero no se entiende muy bien en qué consiste dicha presencia. ¿La presidencia del Eurogrupo?

Nos felicitamos por la claridad con que este documento se refiere a la necesidad de una mayor coordinación entre los Estados miembros y entre sus políticas. Con eso parece existir una cierta evolución respecto al discurso del Presidente del Gobierno donde se proponía una federación europea. Ahora, en 2017, se ensalza la Nación y se promueve la cooperación de las naciones europeas.

Al mismo tiempo hay expresiones que no resultan de ser graciosas; por ejemplo: “En apenas un año se han sucedido varios referéndums que han arrojado un resultado contrario al objeto de su convocatoria” ¿Significa esto que si los referéndums no se adecuan al resultado querido son por ello negativos? ¿No demuestra por lo contrario un enorme desfase entre las “élites” gobernantes y los ciudadanos?

Felicitamos a los ponentes por desear una Europa más importante en el mundo globalizado actual, pero ese principio que todos compartimos ¿en qué se concretiza? Al mismo tiempo se habla del “déficit democrático” de la Unión, como una de las causas principales de la crisis europea que explica, a su vez, por qué Europa no es una potencia mundial. Y para corregir dicho déficit se propone reforzar la visibilidad del Parlamento Europeo para que cristalice una opinión pública europea. Es decir, Europa no es una potencia mundial porque no hay una opinión pública europea y por ello se debe dar visibilidad al Parlamento Europeo.

Reforzando al Parlamento Europeo y dotándolo de visibilidad se superará el “supuesto” problema de la legitimidad de las Instituciones europeas. Cabe recordar que los Gobiernos de los Estados Miembros son democráticamente elegidos en elecciones nacionales. ¿Necesitan estos Gobiernos, que se reúnen en el Consejo, al Parlamento Europeo para superar su supuesta falta de legitimidad democrática?

El documento recoge de nuevo una concatenación de ideas de lo más interesante: ciudadanía europea activa, iniciativas populares y efectivas dirigidas a la juventud, España destino preferido de los estudiantes Erasmus, juventud y cadena de transmisión del europeísmo (¿Qué es el europeísmo?).

Antonio Spok

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