Ser liberal-conservador · La propiedad privada

Ser liberal4La libertad está indefectiblemente ligada a la propiedad privada, algo que ya entendieron en la antigüedad greco-romana. Estrabón, al hablar de Creta, señala que puesto que la libertad es el principio más importante de la sociedad, la propiedad de los bienes es asignada a aquel que la adquiere, en contraposición al estado de esclavitud, en el cual todo pertenece a los que gobiernan.

El ser humano sólo puede desarrollarse plenamente si comprende cómo se utilizan las cosas, los bienes que le rodean. Tiene que tener las reglas claras para saber si puede disponer, por ejemplo, de un árbol que encuentra a su paso, talarlo e intercambiar la madera por una piel que le abrigue en el invierno. Gracias al resguardo que la piel le dará, espera poder trabajar a la intemperie a pesar del frío y no enfermar. Su acción, dirigida por sus expectativas y planes, le permitirá estar mejor que el invierno anterior. Sólo queda, pues, saber si talando ese árbol dañará los justos intereses de otra persona.

La ley permite entender las reglas del juego: a quién pertenece qué, por qué y cómo puede utilizar ese bien (material o inmaterial, mueble o inmueble, etc.) de acuerdo a sus intenciones. El principio de igualdad ante la ley evita que el fuerte abuse del débil. A su vez, este marco es protegido de manera privada—acuerdo entre ambas partes tutelado por un tercero en caso de conflicto—o pública—los principios básicos del tipo de acuerdo (o contrato) quedan recogidos en la legislación de toda la sociedad y un juez tutela en caso de disputa—.

Este Estado de Derecho nos permite actuar de manera segura, pues previene discordias y de darse ayuda a resolverlas pacíficamente, y libre, pues sé de lo que dispongo y a qué atenerme al poner en práctica mis ideas. Además, ese conocimiento que adquiero gracias a la propiedad privada supondrá el mejor incentivo para que intercambie bienes y servicios: esto es mío, eso es suyo, los dos queremos lo que el otro tiene, intercambiemos y ambos estaremos mejor. Buscando satisfacer las necesidades y deseos de las personas, estos intercambios darán a su vez lugar a nuevas ideas y productos que beneficiarán a los individuos pero también al conjunto de la sociedad, generando riqueza.

Desde los estoicos a la Ilustración, desde la res publica romana hasta nuestras democracias liberales, queda claro que “donde no hay propiedad no existe la justicia”, que cualquier alternativa a la propiedad privada y al Estado de Derecho desemboca, tarde o temprano, en la esclavitud. La propiedad privada hace posible que el ser humano pueda gozar plenamente de su libertad. 

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