Ser liberal-conservador · La libertad

Ser liberal3La libertad puede definirse como la posibilidad que tiene una persona de actuar de acuerdo a sus propias decisiones y planes, sin coacción externa. El elemento central es, por lo tanto, la relación que tiene uno con otras personas con las que convive en sociedad.

Sin interferencia, mis intenciones se transforman en acciones u omisiones libres. Al entrar éstas en conflicto con las de otra persona, ambos podremos acordar de manera pacífica, voluntaria y lo más ventajosa posible cómo resolver la disputa. De no ser ello posible, podremos acudir a un tercero, que puede ser otro individuo o el Estado, en busca de una solución.

En la tradición liberal, las tres funciones principales del Estado son las de defender la vida, la libertad y la propiedad privada. Para ello, pareció útil asegurar la imparcialidad y control del Estado a través del imperio de la ley, ante la que todos somos iguales, y atribuirle el monopolio del uso de la fuerza, para ser utilizada como último recurso en caso de que la libertad del individuo se viera amenazada.

La libertad, que es indivisible, es el valor fundamental de nuestra vida, lo que nos permite desarrollarnos plenamente como seres humanos. Un liberal-conservador confía en las personas y sus capacidades, sabe que la libertad beneficia el desarrollo del individuo pero también del conjunto de la sociedad, por eso reivindica su indivisibilidad y máxima expresión y por eso aplaude a don Quijote cuando dice:

«la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida».

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