Una senda positiva que demanda nuevos esfuerzos, por Rafael Tejeda

El mes de noviembre, en lo que a las listas del desempleo se refiere, nunca ha sido un mes positivo. En los años 2013, 2014 y 2015 se ha rebajado el paro y esto siempre es un buen síntoma. De hecho, este mes viene a romper -con una bajada de casi 30.000 desempleados- con tres meses negativos consecutivos en la creación de empleo. La mayor bajada del paro en toda la serie histórica, iniciada hace ya veinte años. La tendencia, que es positiva y da muestras de una actividad creciente que no se va a ralentizar, aun así necesita de un nuevo golpe de efecto que acelere la creación de empleo y la riqueza.

(Foto: EFE / Victor Lerena)

(Foto: EFE / Victor Lerena)

La referencia para comparar estos datos de desempleo debe ser, ahora que se cumplen cuatro años del gobierno popular, el comienzo de la crisis y sus posteriores años. A inicios del año 2012, con el recién formado equipo de gobierno, nuestro país se encontraba inmerso en una segunda recesión y por ello las actuales cifras de desempleo están cercanas a las de aquel momento. A pesar de que los datos actuales se asemejan en número de desempleados a los de diciembre de 2011, no lo hacen así las cifras de destrucción de empleo o de crecimiento económico. Por lo tanto, esta comparativa cuantitativa no resultaría jamás justa pues, aunque lentamente en lo que a creación de empleo se refiere, los datos económicos generales se muestran bastante positivos.

No obstante debemos insistir en que la locomotora del empleo no se encuentra a su máxima velocidad, aunque nuestro país apunte al crecimiento. Las actuales reformas hasta ahora están dando sus frutos pero no debemos obviar que las mismas deben acompañarse de nuevas propuestas que den continuidad y estimulen el crecimiento del empleo. Para ello, una nueva reforma del mercado de trabajo, que anime e intensifique la creación de empleo, debe convertirse en clave de bóveda de la actual política económica.

Las soluciones para seguir creciendo y alcanzar el nivel de calidad óptimo para nuestro mercado de trabajo deberían ser, entre otras, las reducciones de cotizaciones sociales, la simplificación de contratos y la colaboración de los agentes privados en la intermediación laboral.  La inactividad de los organismos públicos encargados de las políticas de empleo, que además de estar sobredimensionados y que han acabado por convertir a la Administración en un ente con recursos y potencial pero ineficiente, están afectando al potencial crecimiento económico en España.

Firma del Acuerdo del Gobierno y los interlocutores sociales hace un año (Foto: La Moncloa Gobierno de España / Flickr)

Firma del Acuerdo del Gobierno y los interlocutores sociales hace un año (Foto: La Moncloa Gobierno de España / Flickr)

Para derrotar el inmovilismo y la ineficacia de esta administración, desde el Gobierno se podría apostar por la eliminación de las actuales políticas activas de empleo que, tal y como hoy las entendemos -se encargan de las bonificaciones y del cobro de prestaciones-, y resultan erróneas e ineficaces. Se debería así optar por la  creación de los incentivos adecuados para que los agentes privados y especializados en el empleo puedan desarrollar su actividad de forma conjunta a los servicios públicos de empleo,  mediante la colaboración público-privada, en materia de intermediación laboral y colocación de desempleados.

El objetivo del sistema público de empleo debe establecerse en la obtención de trabajos óptimos y en la ocupación de los desempleados. Abrazando la colaboración público privada,  facilitando la contratación -en cualquiera de sus formas-, simplificando los contratos y apostando por la movilidad laboral y la libertad de negociación de los trabajadores y empresarios, entre otras propuestas, se va a conseguir reducir el desempleo sin lugar a dudas.

Facilitar y canalizar las ofertas de empleo y colmar a sus demandantes, se convierten la solución con un beneficio incalculable. Merecen especial dedicación los parados de larga duración y los jóvenes que desean una oportunidad. De esta forma, con una apuesta por la libertad de todos los actores y por la eliminación de trabas administrativas y fiscales, se puede conseguir que la sociedad española haga frente al alto desempleo. El camino está claro, pero debemos enfrentar cualquier obstáculo para superar este problema coyuntural e intergeneracional, aunque suponga nuevas reformas y esfuerzos extras.

Rafael Tejeda | pseudónimo
FLORIDABLANCA CAFÉ

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