Reforma y mercado laboral, por Juan Riesgo

Viene siendo habitual que desde diferentes púlpitos se solicite día sí día también una nueva reforma laboral. Cualquier excusa para solicitarlo es buena. La más intuitiva, el hecho de que persista una elevadísima tasa de paro. Otras menos intuitivas, las erróneas interpretaciones de sentencias judiciales o incluso la incapacidad o ausencia absoluta de voluntad de trasladar fielmente las recomendaciones de instituciones internacionales.

© IU Valladolid

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Sea cual sea el motivo, no deja de ser llamativo que la intensidad de los llamados a hacer una nueva reforma laboral sea proporcional a la intensidad del ritmo de creación de empleo y reducción del desempleo. Nuevamente, los datos que conocimos el martes de paro y afiliación del mes de abril muestran que nuestra economía crea empleo y reduce el paro a ritmos nunca antes conocidos: 175.000 nuevos empleos y casi 120.000 parados menos. Nunca se han registrado cifras mejores un mes de abril, ni siquiera en los años de mayor crecimiento del PIB. Convendría así que los citados llamados a realizar una nueva reforma laboral sirvan, si no para mejorar la situación, al menos para no truncar el ritmo de mejora.

Cierto es que persiste una inaceptable tasa de paro. Pero no menos cierto que nunca antes se ha creado más empleo para reducirla y, sobre todo, que no sólo modificando el marco de relaciones laborales se reduce la tasa de paro. Y, cuando uno lee ciertas cosas, pareciera como si la mejora de la competencia en los mercados de bienes y servicios, el tamaño de las empresas o el flujo del crédito, entre otros, no tuvieran nada que ver con la reducción de la tasa de paro o de la dualidad. Queda mucho por hacer, sin duda, pero no sólo en el campo donde más se ha hecho.

Otro manido argumento que sustenta las recurrentes demandas de una nueva reforma laboral es su supuesto fracaso en los tribunales. Sin entrar en la capacidad de ninguna ley de controlar las libres decisiones de los jueces, Reforma Laboralconvendría aclarar que, detrás de ese supuesto fracaso, no hay más que o bien desconocimiento de la reforma, que en ningún caso establece lo que algunos tribunales han impedido, o bien, voluntad de que el legislador imponga por ley lo que las partes libremente pueden decidir pero no se atreven a hacer.

Un tercer argumento para solicitar de forma recurrente una nueva reforma laboral es la mención a argumentos de autoridad. El ultimo más relevante ha sido una supuesta recomendación de Mario Draghi de hacer una nueva reforma laboral que apareció en casi todos los medios. Realmente lo que dijo el presidente del BCE es precisamente que gracias a esta reforma laboral se está creando empleo de manera intensa y que para mantener ese vigor es necesario seguir avanzando en las «políticas activas de empleo», que poco tienen que ver con la modificación del Estatuto de los Trabajadores.

En definitiva, queda claro que queda mucho para llegar a la meta. Íbamos muy rápido en dirección contraria. Hemos cambiado el rumbo, vamos en la buena dirección, más rápido que nunca y más rápido que los demás. Queda mucho camino por recorrer, pero no nos equivoquemos en la estrategia otra vez no sea que lo vayamos a estropear.

Juan Riesgo

[@juanriesgo]


floridablanca_final_round_azul_smallFloridablanca pregunta

¿A qué se debe esta oposición permanente a la Reforma Laboral? ¿No era el mandato del Partido Popular hacer reformas de calado para superar la crisis? ¿Estás de acuerdo con que los efectos de la Reforma Laboral han sido claramente positivos? ¿Qué más hay que hacer para reducir el paro en España?

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