Gregorio Marañón

marzo 03, 2015
Gregorio Marañón

Gregorio Marañón

La vida y obra de Gregorio Marañón (1887-1960) constituyen el sólido testimonio de sus firmes convicciones liberales y de su compromiso en la defensa de las libertades. El breve fragmento de texto que hemos seleccionado constituye hoy una lectura inspiradora en medio de un panorama político marcado en muchas ocasiones por la confrontación directa, la descalificación personal e, incluso, en algunos casos, por el discurso del odio hacia el adversario político.

Al contrario, Marañón abogó siempre por la tolerancia, por el espíritu de entendimiento y la concordia entre españoles, por el respeto hacia quien piensa diferente, por la búsqueda de acuerdos y de puntos de encuentro, verdadera esencia para él del talante liberal.  Dedicó su vida pública a defender los ideales liberales en los que creía, y a tratar de moderar en la medida de sus posibilidades las posiciones enfrentadas de los líderes políticos de su época, intentando evitar la tragedia de una guerra civil que desgraciadamente acabó produciéndose. Sus acciones y su dedicación a este fin, como prueban los diversos artículos que publicó haciendo un llamamiento a la racionalidad y a la concordia, constituyen al mismo tiempo un gran ejemplo y una inspiración para las generaciones presentes y futuras.

Científico, médico, escritor, historiador, humanista, Gregorio Marañón siempre apeló a la responsabilidad ciudadana y al intento de conciliación entre posiciones enfrentadas, al intento de comprensión de los valores y las razones defendidas por el otro, a poner más énfasis en lo que une que en lo que separa. Valores y actitudes que, juzgamos, nunca debieran ser olvidados por quienes ejercen la política y desempeñan puestos de responsabilidad en la esfera pública. Recuperar su obra y su legado, se hace hoy imprescindible:

Ser liberal

Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, es mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fé sino ejercerla, de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir”.

Gregorio Marañón, “Ensayos liberales”, Colección Austral. Espasa-Calpe S. A. Sexta edición. 1966, pág. 9

Fígaro | pseudónimo
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