México, el populismo no puede ser la solución, por Miguel Ángel López Lozano

Como era de esperar, el sentido común ha terminado corrigiendo las distorsiones provocadas por los diferentes regímenes totalitarios que han engañado y saqueado a tantos pueblos de buena fe bajo el mesianismo pregonado por el socialismo del siglo XXI,una fábula que ha dañado numerosos países llamados a ser la locomotora del crecimiento en Iberoamérica. Hablamos de países con economías ricas en materias primas y recursos naturales, así como con una mano de obra cada vez más cualificada pero que por desgracia, han acabado sumidas en la miseria y la pobreza, a la espera de que la cordura corrigiera la sinrazón de los nuevos “libertadores”.

Desde la muerte de Hugo Chávez, el populismo sudamericano ha dejado de estar de moda en Iberoamérica, y poco a poco han ido desplomándose los líderes más representativos de la nueva izquierda. De ahí que resulte tan llamativo el caso de México, país que vive nuevamente bajo la amenaza del populista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), un dirigente que desde 2006 no ha cedido en su pretensión de gobernar el país.

López Obrador formó parte del hegemónico PRI durante doce años, posteriormente llegó a ser candidato de doce partidos, para finalmente terminar fundando el suyo propio a imagen y semejanza, donde nada pasa al azar sin ser operado por la familia, dado que sus máximos operadores son sus tres hijos mayores. De Jefe Capitalino, pasó a candidato presidencial, pero con la mala fortuna de perder la elección de 2006 por medio punto porcentual. No reconoció la victoria del panista Felipe Calderón, y desafió al Estado mexicano mediante la instauración de un gobierno paralelo al margen del legítimo, al que tildó de “gobierno espurio”. Desde ese mismo año, financiado por ingentes sumas de dinero, ha vivido en una continua campaña electoral que partió del rupturismo democrático, pero que ha virado hacia un populismo de vieja escuela. ¿Quién iba a imaginarse que el candidato que ha asegurado que no descarta conceder una amnistía a los líderes de los cárteles para lograr así terminar con la violencia y pacificar el país, a las pocas semanas se aliaría con el Partido del Encuentro Social (PES), representante de las comunidades evangélicas, y por ende del conservadurismo? Ejemplos como este, muestran que López Obrador ha sabido recuperar la vieja esencia de los populismos sudamericanos del siglo pasado, donde se usó el sentimiento religioso como medio de captación del votante incauto.

Doce años después, ha vuelto con el mismo populismo, pero aprovechando el hartazgo hacia los dirigentes de siempre. México no posee la vacuna contra el populismo internacional que previene el contagio la política anti-establishment. Los electores se han cansado de los viejos discursos políticamente correctos, de los candidatos apadrinados por las grandes corporaciones y los grandes lobbies, de los candidatos fabricados a medida en los medios de comunicación, y buscan líderes que se enfrenten a la realidad face to face.

AMLO ataca de nuevo, pero no nos engañemos, bajo la apariencia de centralidad y sosiego, se esconde el mismo político que jaleó a Maduro, despreció las instituciones y el sistema democrático, y ha puesto en riesgo por activa y por pasiva el Tratado de Libre Comercio que tanto bien ha hecho al desarrollo de México y sus relaciones con el resto de Norteamérica. Las encuestas le dan como favorito, pero le sigue de cerca Ricardo Anaya, el candidato de la coalición Por México al Frente, integrada por el Partido de Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el partido Movimiento Ciudadano (MC). Única alternativa viable tras el descalabro de un PRI que pasa por sus horas más bajas.

A pesar de la amenaza que supondría la victoria de un populista en un país estratégico tanto para el conjunto de América como para Europa, la realidad es que vivimos tiempos de esperanza e ilusión en Iberoamérica. Ello no debe prevenir la cautela que recomienda el conocimiento histórico de la región, donde no hay nada escrito ni predecible. A pesar de que en el continente americano sea donde más se gasta en consultores políticos, la volatilidad y escasa estabilidad obligan a estar en guardia y vigilantes ante los continuos impulsos de los amantes del totalitarismo y el control férreo del Estado sobre los ciudadanos.

Los seres humanos somos los únicos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra, esperemos que los mexicanos sean capaces de sortear la cantera que representaría para México e Iberoamérica que un dirigente populista sin rumbo estable, estuviera al mando de una de las economías con mayor potencial de la región.

  Miguel Ángel LópezApp-Twitter-icon

Analista político 

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