La Europa gris, por Antonio Spok

(Foto: Alina Zienowicz / Creative Commons)

(Foto: Alina Zienowicz / Creative Commons)

Desde mediados del pasado mes de septiembre, han tenido lugar en Bruselas el debate sobre la Unión Europea, el Consejo Europeo extraordinario sobre la inmigración, la comparecencia de Merkel y Hollande en Estrasburgo, el Consejo Europeo de octubre y Congreso que se está celebrando en Madrid. Todos estos eventos de muy distinta naturaleza nos permiten definir las características actuales del estado de ánimo de la Unión Europea:

  • La utilización exagerada de la retórica a la hora de describir la Unión y su futuro como expresión del convencimiento que es necesaria una mayor integración política y una profundización democrática de la Unión como único medio para solucionar los problemas de los europeos. Estas fórmulas retóricas, que no suponen una novedad en la historia de la construcción europea, se quedan en eso, es decir, en meras declaraciones altisonantes de principio incapaces de materializarse en acciones concretas y eficaces. En el fondo, la retórica europea descansa sobre la contraposición entre las Instituciones europeas, motor de la integración y los Estados miembros de la Unión el freno de la integración. Nosotros, en cambio, defendemos que la Unión sólo será más eficaz si se refuerzan sus Estados puesto que las instituciones no son entes autónomos de aquellos sino que operan en el marco de unos Tratados cuyos señores son los Estados.

 

  • Da la sensación de que esta retórica, que no es más que una fuite en avant  expresión de la impotencia de los responsables políticos, corre el peligro de agrandar la brecha ya existente entre las instituciones europeas y los europeos.  Cuanta más distancia entre el lenguaje político sobre Europa y la realidad cotidiana de los europeos más aumentará el euroescepticismo, pues la legitimidad de la construcción europea descansa sobre la eficacia y no sobre grandes teorías (la unidad política) que no se sabe qué son.

 

  • La utilización de la retórica política a la hora de describir la Unión Europea y su futuro, muestra también el abandono a definir los valores que caracterizan el proyecto europeo. ¿Es posible definir dichos valores de la lectura de las numerosas conclusiones, resoluciones y documentos programáticos que las instituciones europeas y sus responsables políticos han aprobado o van a aprobar estos días? ¿Cómo es posible definir la construcción europea como una comunidad de derecho cuando las Instituciones y los Estados miembros violan dicho derecho cuando se enfrentan a situaciones políticas graves que ellos mismos han creado?

 

  • Falta un liderazgo, un proyecto político, un método y un calendario para hacerlo realidad y esta ausencia es evidente cuando analizamos el Congreso del PPE de Madrid. No hay que menospreciar, sin embargo, este tipo de reuniones que reúnen a un gran número de Jefes de Estado o de Gobierno y que ayudan a profundizar la cooperación entre los diferentes partidos nacionales. A pesar de ello, las pasadas elecciones europeas demostraron que los partidos políticos europeos y sus invenciones de última hora, no fueron suficientes para aumentar la participación ciudadana en las elecciones al Parlamento Europeo.
(Foto: European People's Party / Flickr)

(Foto: European People’s Party / Flickr)

Si repasamos los documentos que se aprobarán en Madrid concluiremos que se caracterizan por su ausencia de proyecto político, se limitan a tratar las crisis del momento y están redactados de forma que puedan contentar a todas las familias políticas que engloba el PPE. Y si nos centramos sobre las figuras que van a ser reelegidas para dirigir el partido observaremos también que, en general, son personalidades que carecen de la mínima representatividad y atractivo y que en ningún modo pueden ser los iconos de la regeneración que Europa y España necesitan.

En el PPE, como en el partido socialista europeo, todo es gris. No hay aristas. Eso sí, el Congreso de Madrid será útil como un acto de pre campaña si sirve para arropar al presidente del Gobierno aunque éste deberá buscar un equilibrio entre el anhelado apoyo europeo a sus reformas y lograr una cierta y sutil distancia respecto a Merkel, principal defensora de los recortes. De dicha forma se demostrará la «centralidad» de Rajoy como alguien ha dicho sin saber muy bien qué es eso. ¡Cómo echa de menos el PPE a los conservadores británicos!

Antonio Spok | pseudónimo
FLORIDABLANCA CAFÉ

Implícate

Desde Floridablanca necesitamos tu apoyo moral y material para poder llevar a cabo nuestro proyecto

Implícate

Archivos

Categorías