La economía española ante el Brexit, por José María Rotellar

Indicaciones en Gibraltar (Tom Močička/Flickr)

Indicaciones en Gibraltar (Tom Močička/Flickr)

En pocos días, sabremos el nombre del vencedor de las elecciones a líder de los Tories y, por tanto, siendo el conservador el primer partido del parlamento británico, también conoceremos al nuevo primer ministro del Reino Unido. Boris Johnson y Jeremy Hunt se enfrentan por dicho liderazgo en esta última etapa del proceso de elección abierto por los conservadores tras la dimisión de May.

Johnson es partidario de que el Reino Unido salga de la Unión Europea (UE), a cualquier precio, el 31 de octubre. Hunt apuesta por una salida negociada y rechaza un Brexit duro. En el debate que ambos mantuvieron, Johnson fijó su posición en el desprestigio que supondría para el partido conservador no salir de la UE en esa fecha. Hunt le recordó a Johnson que, si resulta elegido y se empeña en un Brexit duro, el parlamento lo puede impedir.

Por su parte, el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, ha manifestado que le pedirá al próximo primer ministro que convoque un nuevo referéndum sobre la permanencia o salida del Reino Unido de la UE.

Queda claro, por lo tanto, que tras más de tres años de idas y venidas en su laberinto los británicos todavía siguen sin tener claro qué hacer. La situación política genera inseguridad jurídica y mucha incertidumbre, que es lo peor que le puede suceder a una economía. No es lo mismo una permanencia del Reino Unido en la UE, que una salida negociada y con un acuerdo de libre comercio o que una salida abrupta sin acuerdo. Esta última opción es la que más repercusiones negativas puede tener pero también la más probable hoy por hoy, aunque quepa esperar que el parlamento trate de impedirla.

El Brexit es una decisión que va a generar, al menos en el corto y medio plazo, muchas perturbaciones económicas, y España no es ajena a ellas. La salida del Reino Unido de la UE puede perjudicarnos seriamente dada la interrelación existente entre ambas economías. El mayor interrogante es qué va a suceder con los más de 10.000 españoles que cruzan la verja de Gibraltar todos los días para ir a trabajar al peñón. Igualmente, inquieta qué puede suceder con los entre 70.000 y 120.000 españoles que trabajan en el Reino Unido en el caso de que no haya un acuerdo de reciprocidad con la UE y así facilitar la permanencia laboral mutua.

Además, la economía puede verse afectada mucho más profundamente en casi todos los sectores y ramas de actividad económica.

Agricultura, ganadería y pesca

Dentro del sector primario, el efecto más negativo puede venir del sector pesquero. Se teme que la salida del Reino Unido pueda acabar con un 15% de la flota pesquera de la UE, con la pérdida de más de 6.000 puestos de trabajo. España es uno de los países con más peso en la flota comunitaria, por lo que el impacto sería sustancial. El efecto total en la economía (directo e indirecto) podría alcanzar una caída de 3.200 millones de euros en la producción, con un impacto negativo en el PIB de 1.410 millones de euros y la pérdida de 27.000 puestos de trabajo en el conjunto de la economía.

Industria

El sector de la automoción puede ser el que más sufra. La producción de vehículos suma 65.628 millones de euros al PIB nacional, a los que se añaden 17.927 millones más en la producción de otros medios de transporte. España exporta casi 365.000 vehículos al Reino Unido por importe de 4.400 millones de euros, así como otros 1.725 millones en componentes. No es descabellado pensar que ante un Brexit duro o, incluso, en un futuro sin una unión aduanera tras el período transitorio, debido al incremento de aranceles dichas exportaciones pudiesen reducirse alrededor de un 25%, con una caída de 2.400 millones en la producción, que afectaría negativamente al PIB español en casi 1.100 millones de euros y la pérdida, por efectos directos e indirectos, de 20.655 empleos.

Es cierto que en la actividad aeroespacial España ha conseguido atraer el Centro de Seguridad Galileo, de seguimiento de satélites, pero esto solo generaría unos 100 puestos de trabajo y no un “efecto tractor” sobre el resto de la economía o del sector, muy impulsados en la parte aeronáutica por la antigua CASA, dentro del consorcio EADS, y por las instalaciones de la NASA o de la Agencia Espacial Europea.

Construcción

Más de 240.000 británicos residen en nuestro país, muchos de ellos con rentas holgadas y capacidad de inversión, o, al menos, pensionistas desahogados que compran viviendas para residir o rentabilizar sus ahorros. En el caso de que no hubiese acuerdo y fuésemos a un Brexit duro, la producción del sector inmobiliario podría descender un 1%, que podría implicar un impacto negativo en el PIB de 660 millones de euros y la pérdida de 12.640 empleos.

Servicios

Teniendo en cuenta que el turismo representa más del 11% del PIB español y que los británicos son los que lideran el gasto total de los turistas extranjeros, este sector podría ser uno de los más afectados. Si la libra se deprecia tras el Brexit y llega a la paridad con el euro, el gasto medio diario se reduciría del actual 905 euros por persona a 798 euros. Si le unimos un posible descenso del 20% en la llegada de turistas británicos a España por el encarecimiento del euro, ambos efectos pueden hacer caer la producción de este sector en 4.132 millones de euros, con un impacto negativo en el PIB de 1.818 millones y una pérdida de 13.900 empleos.

Sector exterior: transacciones de bienes y servicios y financieras

Las exportaciones al Reino Unido representan el 7,2% de las exportaciones españolas, equivalentes a 18.950 millones de euros, mientras que las importaciones suponen 11.443 millones de euros. Ante las barreras arancelarias, es fácil que el saldo neto pudiese empeorar, con un Brexit duro, en unos 3.000 millones de euros, que provocaría un descenso del PIB de 1.300 millones y el desempleo de 25.000 personas. Ese empeoramiento del saldo de la balanza por cuenta corriente habría de ser compensado en la balanza financiera atrayendo inversiones por el mismo importe, al que habría que sumar las inversiones que se perdiesen de los 49.809 millones que actualmente invierten los británicos en España.

En conclusión, la economía española debe, ahora más que nunca, realizar reformas profundas para mejorar su productividad y compensar los efectos negativos que el Brexit puede ocasionar. Reformas que servirán a España para estar mejor preparada frente a futuras crisis, algo crucial puesto que el impacto económico de la salida de Reino Unido de la UE puede ser muy relevante no solo para la economía española, sino también para la economía mundial.

 

José María Rotellar

PROFESOR DE LA UFV, DEL CES CARDENAL CISNEROS Y DEL TRINITY COLLEGE

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