¿Qué piensan los jóvenes españoles?

 

Más allá de que la etiqueta “millennial” sirva para identificar una serie de características concretas, el objetivo de esta mesa de debate estuvo en analizar los valores, hábitos y actitudes de los jóvenes españoles. Es decir, qué elementos comunes nos permiten individualizarlos y que visiones compartidas los distinguen, en su caso, de sus mayores. Para ello, contamos con María Ramos, miembro de Politikon, Francisco Camas, analista de Metroscopia y Rafa Rubio, profesor de la UCM, moderados por José Ruiz Vicioso, de Floridablanca.

Cuando hablamos de valores, esta generación parece encerrar contradicciones -como siempre ocurre- difíciles de resolver. Por un lado, se trata de una generación muy individualista, algo que se proyecta, sobre todo, en las redes sociales; por otro, destacan valores como la tolerancia, el respeto de la diversidad o la idea de cooperación. En esa pluralidad, los estudios sí muestran que se trata de la generación que más y mejor ha incorporado valores finalistas: la igualdad, la libertad, la solidaridad, la conciencia medioambiental. Evidentemente, la asunción de estos valores tiene efectos en la esfera pública, en términos de identificación política, con nuevas categorías -ecologista, feminista, animalista- distintas a las tradicionales.

Fuente: Politikon

Otro factor central de esta generación es la idea de crisis. La generación joven española es la que ha accedido a la vida adulta (ya sea al mercado laboral o a la formación superior) en un tiempo de grave crisis, y las “marcas” que esto ha dejado sobre su visión de las cosas resulta un elemento común de muy hondo impacto: la crisis ha determinado el marco mental desde el que los jóvenes se han pensado a sí mismos, su posición dentro de la sociedad y su futuro. Los jóvenes han interiorizado la noción de precariedad, asumiendo que vivirán peor que sus padres. Así, el pacto de intergeneracional parece quedar en entredicho. Quizá como consecuencia de ello, también esta generación es la que mejor convive con la idea de incertidumbre.

En la política, la asimilación de valores finalistas y la pérdida de la expectativa de futuro provocada por la crisis ha provocado nuevos alineamientos políticos. Aunque la era digital ha provocado un cambio sustancial en la percepción de los tiempos -el medio digital es el medio eterno presente-, ya no nos sentimos vinculados a lo que hicimos previamente (por nuestros votos precedentes), es indudable que el surgimiento de nuevas fuerzas políticas en España está asociado a esa pérdida de expectativas, que ha llevado los jóvenes a cuestionar el papel que parece habérseles atribuido dentro del pacto intergeneracional. La cuestión ahora es ver cómo cristaliza eso en el cambio del sistema de partidos que se está dando.

Las tendencias en la orientación del voto joven demuestran que la aparición de Ciudadanos y Podemos tiene unas bases sociológicas muy poderosas. No corresponden a estados de ánimo coyunturales, sino a una desafección intensa ante el sistema político.

Fuente: Politikon

Los datos muestran que PP y PSOE han perdido la mitad de su electorado joven desde la crisis. Estos votos se han ido a Ciudadanos, que hoy (2018) sería el primer partido en el rango 25-35 años y a Podemos, que es el primer partido en el rango 18-25. A medio y largo plazo esto se irá acentuando, aunque no hay que perder de vista que la amplia base de votantes mayores (el 40% del censo está formado por electores de más de 55 años) cada vez vive más, por lo que estos partidos tendrán que ampliar su nicho inicial de votantes jóvenes a nuevas capas de edad si quieren ganar elecciones.

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