James Burnham (1905-1987): un liberal conservador americano, por Manuel Pastor

burnham (1)Este año se ha cumplido un siglo y una década del nacimiento de James Burnham, el filósofo político americano liberal-conservador y hoy casi olvidado.

En la primavera de 1981 envié personalmente una invitación formal a James Burnham en nombre de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, a cuya junta rectora yo pertenecía, para los cursos de verano en Santander. Ignoraba que el gran intelectual había sufrido en 1978 un ictus o infarto cerebral que le había dejado incapacitado. Poco después recibí una carta de su esposa, Marcia, que reproduzco en parte a continuación:

Fuller Mountain Road, Kent, Conneticutt 06757, 26 de julio, 1981. Estimado profesor Pastor, su carta del 18 de mayo ha estado aquí durante bastante tiempo, siento no haber podido responderle antes. Mi marido, James Burnham sufrió un derrame cerebral en noviembre de 1978. Desafortunadamente para un hombre tan brillante como él, ha afectado a su cerebro. Su salud física continúa siendo muy buena (…) Tenía planes para un libro sobre Totalitarismo vs Autoritarismo que finalmente no podrá ser (…) Hemos difrutado de muchas estancias y viajes por España, el último en 1975 a Mallorca. ¿Sabía que el Rey Juan Carlos es un admirador de Burnham? En una ocasión Jim fue a verlo al Palacio de la Zarzuela para conversar. Saludos cordiales, Marcia Burnham.

James Burnham era y sigue siendo, en mi opinión, el más importante filósofo político americano desde la generación de los Padres Fundadores (John Adams, Alexander Hamilton, Thomas Jefferson, James Madison, etc.) en el siglo XVIII. No solo como pensador, teórico y estratega político, sino también como filósofo en un sentido estrictamente académico, por tanto en un nivel comparable a sus coetáneos los europeos Carl Schmitt, Leo Strauss y Michael Oakeshott.

Desde su muerte en 1987 solo algunos filósofos políticos públicos o “mundanos” como Irving Kristol o Thomas Sowell, y académicos – curiosamente todos procedentes de departamentos de Ciencia Política- como Allan Bloom, Harry Jaffa, Harvey Mansfield, Samuel Huntington y James Q. Wilson, en Estados Unidos, se le han aproximado a una discreta distancia. En Europa, desde la desaparición de Strauss en 1973, de Schmitt en 1985 y de Oakeshott en 1990, no hay filósofos políticos de talla como los mencionados anteriormente. Podría hacer una excepción quizás con Isaiah Berlin, Julián Marías, Raymond Aron y Jean-Francoise Revel (también ya desaparecidos, como los americanos Bloom, Huntington, Wilson, Kristol, y recientemente Jaffa).

burnhamBurnham se inició como profesor de filosofía y estética en 1929, en la New York University, siendo coautor de una Introduction to Philosophical Analysis (1932) y coeditor de la revista filosófica Symposium (1930-1933), pero en la segunda mitad de los años treinta sería cautivado por el marxismo-leninismo. Políticamente apoyó a Trotsky frente a Stalin (fue uno de los fundadores del más importante partido trotskista en el mundo, el todavía existente Socialist Worker Party de Estados Unidos, en 1937), pero poco después se enfrentó dialécticamente al mismísimo Trotsky en un célebre debate ideológico que culminó en 1939-40 donde el veterano líder bolchevique, entonces exiliado en México donde pronto sería asesinado, resultó a mi juicio intelectualmente derrotado de forma abrumadora (véase el magnífico ensayo del americano, Science and Style. A Reply to Comrade Trotsky, Febrero de 1940). A partir de entonces, y tras su ruptura definitiva con el marxismo, se extingue el Burnham ideólogo y resurge el filósofo, liberal-conservador, aunque seguirá en la primera línea del debate político, como consejero áulico, editorialista y columnista de National Review desde su fundación en 1955. Poco antes de la muerte de Burnham, el presidente Ronald Reagan le concedía la Medalla de la Libertad al tiempo que reconocía su magisterio e inspiración.

Copie_de_brownCuando era estudiante universitario, a finales de los años sesenta, tuve noticia por primera vez, aunque bastante distorsionada, de nuestro personaje. Entre los profesores de aquella época, los pocos que le conocían lo consideraban un pensador de extrema derecha, un “neofascista”, defensor de la tecnocracia autoritaria. A mi juicio, ni Léon Blum en Francia, ni Orwell en Inglaterra, ni Ortega en España, habían hecho una interpretación correcta de su famosa obra The Managerial Revolution (1941), la primera que tuve oportunidad de leer (junto a un folleto con los escritos de su polémica con Trotsky) en una edición sudamericana. Muchos años más tarde dirigí una tesis doctoral bien documentada sobre su pensamiento político en paralelo al de Max Eastman -creo que la primera y todavía única en España- cuya autora, Susana García Cereceda, publicaría con el título de Herejes arrepentidos (2000).

Aparte de su libro sobre los managers y varias obras esenciales acerca de la Guerra Fría, de la que fue uno de sus principales estrategas occidentales (entre 1947-49 planteó con claridad la tesis, entonces casi increíble, del futuro “colapso” de la Unión Soviética), Burnham publicará también tres libros fundamentales de filosofía política: The Machiavellians: Defenders of Freedom (1943), Congress and the American Tradition (1959), y Suicide of the West: An Essay on the Meaning and Destiny of Liberalism (1964). En esta última, nos explica por qué en el léxico político americano el término Liberalismo es equivalente a progresismo e incluso a Socialismo, mientras que Conservadurismo es lo que en Europa entendemos por Liberalismo clásico o Liberal-conservadurismo.

Antes de que Leo Strauss se exiliara a los Estados Unidos, Burnham fue un precursor –yo diría incluso el arquetipo y maestro- del movimiento intelectual norteamericano que se conocería a partir de los años setenta como Neoconservadurismo (popularmente, “Neocons”), y que culminó como fuerza de influencia política, tras el precedente de la administración Reagan (1981-1989), en la primera década del siglo XXI[1]. La biografía intelectual casi definitiva de nuestro personaje se la debemos a Daniel Kelly[2].

Manuel Pastor

[Catedrático de Teoría del Estado y Derecho Constitucional de la UCM y miembro del Consejo Asesor de Floridablanca]

Notas

[1]Manuel Pastor, El Sexenio Leo Strauss (2003-2009): neoconservadurismo americano y paranoia anti-neocon, en Libro Homenaje al profesor Amando de Miguel, Ed. CIS, Madrid, 2013

[2]Daniel Kelly, James Burnham and the Struggle for the World. A Life, ISI Books, Wilmington, Delaware, 2002

 

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