Isaiah Berlin o la agonía del liberalismo, por Guillermo Graíño

Isaiah Berlin: Three Critics of the Enlightenment, de Vico, Haman y Herder

Isaiah Berlin: Three Critics of the Enlightenment, de Vico, Haman y Herder

Liberalismo agonístico. El apellido que suele acompañar al liberalismo berliniano expresa a la perfección su carácter fundamentalmente problemático y abierto. Y, precisamente, la total actualidad del pensamiento de Berlin está muy relacionada con las dificultades que atraviesa en el mundo de hoy la defensa de los valores liberales. ¿Cuál es, pues, ese problema? La tensión latente entre pluralismo fuerte y liberalismo, tensión que se expresa de dos formas diferentes: 1) en la diversidad de valores dentro de las propias sociedades liberales; 2) en la diversidad cultural de la humanidad.

  1. En Occidente existen, al menos de manera implícita, dos concepciones contrapuestas y hasta cierto punto incompatibles acerca de qué es una democracia liberal. Por un lado, la democracia liberal puede ser entendida como una forma de organizar la convivencia para que, básicamente, cada uno piense y crea lo que quiera. Por otro lado, la democracia tiende a asentar su dominio haciendo prevalecer unas costumbres suaves, y estableciendo la creencia de que todos los “estilos de vida” son moralmente indiferentes. Esta tensión se manifiesta en la presión que indudablemente ejercen estas sociedades para que sus miembros no juzguen las elecciones personales de “estilos de vida”. El problema es que esa suavidad de costumbres y de pensamiento transforma a los regímenes liberales, no en dispositivos que dan cabida dentro de sí al máximo pluralismo real, sino en promotores de una forma de pensar determinada –de un consenso políticamente correcto, por así decir.

 

  1. De igual manera, los occidentales liberales tienden a ser crecientemente escrupulosos con la aceptación de la diversidad cultural, al mismo tiempo que consideran intolerables las formas políticas no liberales. En realidad, y a pesar de nuestros mejores deseos, es difícil separar a las culturas de una forma determinada de conducirse y de relacionarse con la esfera pública.

 

Isaiah Berlin, An Interpretation of His Thought, de John Gray

Isaiah Berlin, An Interpretation of His Thought, de John Gray

¿Por qué entonces, como decimos, estas problemáticas son esencialmente berlinianas? Porque, a pesar del gran intento de Berlin por separar pluralismo de relativismo, resulta difícil establecer la universalidad de los valores liberales cuando aceptamos la realidad moral del pluralismo fuerte. Esta es la provocadora interpretación que John Gray hace del pensamiento de nuestro autor. Si de verdad los hombres pueden vivir de muchas maneras, ¿cómo justificar la superioridad del liberalismo? Quizá como la herramienta política para que, precisamente, puedan hacerlo de manera efectiva de diversas maneras. Sin embargo, todos sabemos que incluso las democracias liberales solo pueden resistir dentro de sí una versión domesticada del pluralismo de valores. Y también que, a medida que estas se expanden por el mundo, se va perdiendo un poco de la polifonía cultural, de la rica pigmentación por la que, ciertamente, Berlin simpatizaba.

En este sentido, quizá se infravaloran un poco las consecuencias de la simpatía de Berlin hacia la anti-Ilustración. Personalmente, creo que en la figura del personaje oxfordiano debemos celebrar un pensamiento liberal provocador, paradójico y decididamente heterodoxo. Precisamente por eso, se trata de un liberalismo más consciente que los demás de sus propias tensiones y problemas. Esa agonía, sin embargo, no parece incomodar su pensamiento, sino que, al contrario, constituye la ocasión de sus mejores trabajos y la verdadera originalidad de su obra.

Guillermo Graíño Ferrer

PROFESOR DE TEORÍA POLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD FRANCISCO DE VITORIA Y MIEMBRO DEL EQUIPO DE FLORIDABLANCA

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