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Diagnóstico

El IS necesita una profundización en su reforma que evite que las múltiples deducciones –pese a que muchas se han suprimido- constituyan una maraña que haga ininteligible el impuesto, al tiempo que mantiene un tipo marginal excesivamente elevado, que desincentiva la inversión, tanto de multinacionales como de pymes, base del tejido empresarial español, pues son estas últimas las que soportan una mayor fiscalidad en este tributo.

Vía de reforma

El IS debe quedar holgadamente por debajo del 20%. Para mitigar el posible efecto de pérdida recaudatoria a corto plazo, puede realizarse en dos fases, con dos años de diferencia, al tiempo que deben eliminarse todas las deducciones, de manera que mitigará esa potencial pérdida en el corto plazo.

A largo plazo, una estructura clara del impuesto, con tipos bajos, atraerá más inversión y permitirá generar más crecimiento, riqueza y recaudación.