El PP ante sí mismo

enero 26, 2015

Lo mejor para no perderse consiste, en ocasiones, en mirarse ante un espejo y observar si nos reconocemos ante la imagen que tenemos delante. Ante ese espejo han tenido la oportunidad de mirarse los militantes, los cuadros medios y no tan medios del Partido Popular durante la convención nacional de este fin de semana que se ha desarrollado en la capital de España.

Ese espejo era José María Aznar, refundador de Alianza Popular y fundador del Partido Popular, quien habló ante los suyos en la inauguración. Aznar no dijo nada nuevo, porque siempre ha estado en el mismo sitio. Si sus palabras pudieron parecer nuevas fue porque, tal vez, algunos se han movido del proyecto que representa el Partido Popular.

Hay quienes se sorprenden cuando escuchan de su boca que el PP se sitúa en la centralidad. En algunos casos, esa sorpresa está motivada ante la convicción infundada de que la centralidad es algo propio de la “izquierda”; en otros, simplemente responde a una confusión entre espacio político e ideología.

Las grandes mayorías políticas del PP se han alcanzado precisamente sobre la centralidad desde un proyecto liberal-conservador. Aznar lo sabe, y lo repitió con claridad el viernes: “crecer no es desplazarse, es estar donde se estaba y además en sitios nuevos”.

La centralidad a la que hacía referencia, y que no debería desaprovechar el Partido Popular, es más amplía si cabe que en tiempos pasados. La sima de separación entre unas fuerzas y otras lo constituye la división entre quienes se adhieren a los principios de la política constitucional y el parlamentarismo, y quienes abanderan el populismo y la radicalidad.

En este contexto, la socialdemocracia parece haber perdido su espacio político: o bien ha derivado en populismo, o bien se ha reconvertido en un partido sin otras seña de identidad que el oportunismo. Así pues, la circunstancia resulta muy favorable para que el centro-derecha se convierta en el protagonista defensor de la política razonable de las democracias liberales, antes asimilada por casi todo el espectro político y ahora abandonada a una defensa más estrecha.

Está en manos del Partido Popular ganar esa centralidad. Sin embargo, sería un gran error intentar ocupar esa centralidad a hombros del miedo y a costa del proyecto y de los principios del Partido Popular, como bien señaló Aznar.

La cuestión es si los dirigentes del Partido Popular se habrán reconocido ante el espejo sobre el cual su militantes y simpatizantes sí se reconocen. Harían mal en interpretar el discurso de Aznar como un “tirón de orejas” cuando lo que realmente ha hecho es acudir en ayuda de su partido, ponerles ante sí mismos y recordarles que el proyecto del centro-derecha español es un proyecto ganador que no se reduce a que otros yerren o arruinen España para constituirse como alternativa.

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