El blog de Floridablanca: el café

enero 21, 2015

El café de Floridablanca

“Europa está compuesta de cafés. Estos se extienden desde el café favorito de Pessoa en Lisboa hasta los cafés de Odessa frecuentados por los gangsters de Isaac Bábel. Van desde los cafés de Copenhague, ante los cuales pasaba Kierkegaard en sus concentrados paseos, hasta los mostradores de Palermo. (…) El café es un lugar para el debate intelectual y para el cotilleo, para el flâneur y para el poeta o el metafísico con su cuaderno. Está abierto a todos; sin embargo, es también un club, una masonería de reconocimiento político o artístico-literario y de presencia programática. Una taza de café, una copa de vino, un té con ron proporcionan un local en el que trabajar, soñar, jugar al ajedrez o simplemente mantenerse caliente todo el día. Es el club del espíritu y la poste-restante de los homeless. En el Milán de Stendhal, en la Venecia de Casanova, en el París de Baudelaire, el café albergó a la oposición política que existió, al liberalismo clandestino. Tres cafés principales de la Viena imperial y de entreguerras ofrecieron el ágora, el centro de la elocuencia y la rivalidad, a escuelas contrapuestas de estética y economía política, de psicoanálisis y filosofía (…)» [1]

Tertulianos en el Café Levante, Leonardo Alenza, 1839

Tertulianos en el Café Levante, Leonardo Alenza, 1839

Como describe Steiner en la obra citada, el café es inherente a la misma idea de Europa. Lugar de reflexión, de debate, de pensamiento y de encuentro, los cafés han sido parte fundamental de la vida social de las capitales europeas desde hace siglos. En ellos se han intercambiado las ideas y generado los debates que posteriormente han influenciado y marcado el curso de nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, nuestro ser. Como dice Steiner, los cafés están abiertos a todos y son el punto de encuentro de todos. Este blog pretende ser precisamente eso: un café que sea un punto de encuentro e intercambio de ideas. Abierto a todos, quiere ser una canal y una plataforma para generar, compartir e intercambiar opinión.

Está inspirado y quiere rendir homenaje a un café muy especial. En el Cádiz de principios del siglo XIX, una serie de hombres excepcionales y patriotas se reunieron para dotar a la nación española de una Constitución política que consagrara para siempre la Soberanía Nacional y las libertades de los ciudadanos, e introdujera un necesario programa de reformas que situara a nuestro país en la modernidad ilustrada.  Allí existió un célebre café, El Café de Apolo «donde lo más selecto de la sociedad española e hispanoamericana, ilustrados, liberales y constitucionalistas protagonizaron tertulias y cenáculos mientras se elaboraba la Constitución que se promulgó el 19 de marzo de 1812», como reza la lápida homenaje del Ateneo de Cádiz que hoy figura en la fachada del edificio que lo albergó «en recuerdo de admiración para la Historia». Debido al relieve y a la trascendencia de los debates, las negociaciones y las discusiones que tuvieron lugar en él, y que luego se reprodujeron en las Cortes y materializaron en el texto Constitucional, los próceres redactores de la Constitución de 1812 lo apodaron “Las Cortes Chicas”.

En homenaje a aquél café y a aquellos hombres, al fructífero intercambio de ideas entre patriotas, ilustrados, liberales y constitucionalistas, hemos hoy querido recuperar su nombre y su memoria para, adaptándolo a los tiempos y a las nuevas posibilidades que nos ofrece la revolución digital, crear un nuevo foro de debate similar a aquél, en un nuevo momento determinante de la historia de España.

El Café pretende ser así un punto de encuentro y de intercambio de ideas, propuestas y puntos de vista sobre la actualidad de todos aquellos que observan con descontento la realidad de la política española y creen firmemente que ha llegado la hora de traducir ese descontento en ideas, en propuestas, en programas de acción que rompan el languideciente panorama político nacional y posibiliten, desde la profunda reflexión, el cambio que necesita nuestro país. A todos aquellos que tengan algo que decir, algo que aportar, el Café les abre sus puertas y le ofrece un espacio en el que participar en el debate de ideas y en este proyecto, con el ánimo de contribuir a la regeneración democrática que España necesita.

[1] George Steiner, La Idea de Europa. (Bibliteca de Ensayo Siruela, 2005) 38-39

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