De la fractura al proyecto nacional

Después de una campaña difícil, y en una situación anómala donde los independentistas han tratado de convertir unas elecciones autonómicas en plebiscitarias, podemos extraer varias conclusiones.

La primera y más lamentable conclusión es corroborar la grave fractura de la sociedad catalana en dos bloques enfrentados. Esta fractura social es  el resultado de la voluntad de los independentistas, que han forzado a la sociedad a tomar partido hacia un lado o hacia el otro. Los partidos independentistas (Convergencia, ERC y CUP) son los únicos culpables del deterioro de la convivencia política que se ha producido en Cataluña y de la tensión social que se respira.

Foto: Jordi Boixareu / Flickr

Foto: Jordi Boixareu / Flickr

Sin duda, revertir esta situación es el gran reto al que España debe hacer frente en los próximos años y lograrlo dependerá en gran parte de la determinación de los grandes partidos nacionales.

De hecho, el resultado de las elecciones autonómicas catalanas tiene una clara lectura nacional. Cataluña va a estar muy presente en la próxima campaña electoral para las elecciones generales. El Gobierno que salga de esas elecciones tendrá que hacer frente al desafío secesionista catalán – sumado al que está por venir, si es que alguna vez dejo de estarlo, como anunció el propio Urkullu este mismo fin de semana –.

¿Qué papel quiere jugar el Partido Popular en esta tarea? El PP obtuvo ayer unos resultados que lo sitúan en niveles de 1.992, cuando obtuvo el 5,97% (7 escaños) del respaldo de los catalanes.

La respuesta en términos economicistas y legalistas que se ha planteado ante el desafío secesionista se ha mostrado claramente insuficiente. En primer lugar, porque España no es sólo un Estado, España es una Nación. En segundo lugar, porque si no se ha aplicado la Ley hasta la fecha, ¿por qué iban a pensar ahora los secesionistas que sí se iba a aplicar?

¿Qué va a ofrecer el PP a los españoles? ¿Va a seguir con la narrativa legalista y economicista o va a recuperar su ideario, su lenguaje, su reivindicación de la Transición y la Constitución que tantos buenos resultados le ha generado y que tan bien los españoles le han reconocido? El éxito de Ciudadanos en Cataluña no responde a otra cosa que a haber enarbolado el constitucionalismo.

Es más, Ciudadanos ha sido el claro vencedor del constitucionalismo en Cataluña y ha sabido canalizar mejor que nadie el sentimiento de los no independentistas en Cataluña. Se ha presentado como una opción atractiva y firme en la defensa de los valores constitucionales, sin complejos ni medias tintas.

El PP ha concatenado con este resultado su cuarto resultado electoral negativo. Reflexión que debe hacerse en clave nacional. Ya no valen paños calientes ni culpar a las circunstancias o a la crisis. Los próximos meses son decisivos porque en diciembre España se juega su futuro como posiblemente no lo hacía desde 1977.

estelada¿Porqué hemos llegado a esta situación? ¿Cómo se ha permitido que se planteen las cosas en estos términos? En política, como en casi todo, las renuncias tienen consecuencias. La dejación que se ha hecho de elaborar un discurso integrador, incluyente y alternativo al nacionalismo, potencialmente atractivo para el conjunto de la sociedad española, tiene mucho que ver. En España falta un discurso sobre el patriotismo, hay lagunas de nacionalización que desde hace años han ocupado los nacionalistas con sus proyectos de adoctrinamiento educativo, de propaganda informativa y reelaboración ficticia de la historia.

El PP no puede renunciar durante más tiempo a recuperar esos espacios. No solo por cálculo electoral sino por responsabilidad de Estado, por lealtad al país y a todos los españoles que creemos en el régimen constitucional de 1978.  Si quiere volver a ser ese gran partido de centro-derecha que le correspondería ser, PP debe recuperar el discurso político nacional, un discurso de centro derecha para la España de hoy. El PP tiene que recuperar su implantación nacional. Volver a ser un partido que está en la calle. Abrir sus estructuras, mejorar la transparencia y atraer el talento. Para ello tiene que recuperar su “atractivo político” dejar de ser el nasty party que hoy lo hace “invotable” para muchos que en el pasado le votaron. Está en su mano hacerlo, pero es una estrategia a medio plazo y por supuesto conlleva cambios y reformas de calado.

Sello

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