CIS julio 2015: ¿fin de ciclo?

La mejora de la percepción económica es un hecho de acuerdo a los distintos indicadores, situándose los tres (Confianza Económica, Situación Actual y Expectativas) en niveles superiores a noviembre de 2011. En cierto sentido, parece que el mensaje del Gobierno respecto de la mejora económica ha encontrado acogida entre los ciudadanos. Para encontrar cifras similares habría que bucear hasta febrero de 2008 (42,8) en lo que se refiere al indicador de Confianza Económica (Julio 2015 – 42,7), julio de 2009 (28) en el caso del indicador de Situación Económica Actual (Julio 2015 – 27,7) y diciembre de 2004 (52,2) en el indicador de Expectativas Económicas (Julio 2015 – 57,8). En el último indicador, no obstante, las cifras se han mantenido por encima del 50 desde junio de 2014 a excepción de los meses de noviembre y octubre del mismo año.

dpWDl1YIlX7VKcbetJBnX3Si la percepción de la economía mejora, lo mismo acontece con la confianza política, la situación política actual y las expectativas políticas. En los tres indicadores se percibe una mejoría. La confianza política se sitúa en el 39,9, habiendo que retrotraerse hasta marzo de 2012 para encontrar una cifra similar. La situación política actual alcanza su mejor cifra (27,2) desde mayo de 2012 (27,2). Por último, las expectativas políticas se mantienen “altas” con un 54.

Estos tres últimos indicadores merecen un comentario aparte o dejar patente una posible interpretación. La pregunta que debemos tener presente es si el buen momento que atraviesa nuestro sistema político no responde a la percepción de los ciudadanos de un posible cambio o fin de ciclo. Es difícil obtener una respuesta certera, pero en cualquier caso, es conveniente tener presente la variable de “fin de ciclo”.

Esta, además, se refuerza si nos atenemos a la valoración que realizan los españoles de la gestión del Gobierno y que recogen los indicadores del sistema Gobierno/Oposición. Ningún Gobierno ha obtenido – y mantenido en el tiempo – una valoración tan negativa por parte de los ciudadanos desde 1996 (no disponemos de datos previos), en lo que a su gestión se refiere. Los anteriores gobiernos han alcanzado cifras superiores al 30 en todo momento, en contraste con el Gobierno del PP cuya mejor nota la encontramos en julio y abril de 2012. La oposición tampoco cuenta con unos datos como para sacar pecho – de hecho, comparte con el Gobierno el dudoso honor de tener los peores resultados desde 1996 – pero la valoración que hacen los ciudadanos de su labor es mejor que la que obtiene el Gobierno.

Otro factor a destacar del CIS es el concerniente a los jóvenes (18 a 24 años y de 25 a 34 años). Estos siguen siendo los grandes desencantados del Partido Popular. Un 63,7 (18/24 años) y un 64,4 (25/34 años) afirman que “con toda seguridad, no le votaría nunca” – en el caso de todos lo grupos de edad, es de un 56,4 –. Estos datos chocan frontalmente con la relación del resto de partidos con los jóvenes. Así, y en lo relativo al PSOE, un 35,8 (18/24 años) y un 42,5 (25/34 años) afirman que “con toda seguridad, no le votaría nunca”. Ciudadanos encuentra también pocas resistencias entre los jóvenes con un 38,2 (18/24 años) y un 44,2 (25/34 años). Sin embargo, lo más – tal vez no – sorprendente es que son los jóvenes los que menos reparos ven en la oferta de la izquierda radical y populista que representa Podemos: sólo un 37,3 (de 18 a 24 años) y un 39,2 (de 25 a 24) afirman que no les votarían nunca.

Para acabar, un dato no menos conocido, pero que ponemos sobre la mesa pues creemos que es el gran talón de Aquiles para el partido que representa al centro-derecha, el Partido Popular. La corrupción nunca ha adquirido los niveles de preocupación entre los españoles como hasta ahora. Sólo encontramos datos parecidos en enero de 1995 y diciembre de 1994, con el Gobierno del PSOE de Felipe González.

Es cierto que la corrupción no es exclusiva del partido en el Gobierno y ahí están los casos de corrupción del resto de partidos políticos. Lo que se le exige al Gobierno en tanto que Gobierno de la Nación es que ponga fin a todas y cada una de las malas prácticas que han dominado la vida política española en los últimos años. Una acción que no debe restringirse sólo a la actividad gubernamental sino que debe expandirse – y a velocidad de crucero – en el partido que lo sustenta. La política no consiste en hacer leyes, requiere de gestos y en esto es en lo que más ha errado el Gobierno, sobre todo, en todo lo relacionado a los casos de corrupción.

En este análisis no hemos atendido a la intención y estimaciones de voto pues los medios han recogido ampliamente la información. Por otra parte, se sostiene lo que venimos diciendo desde hace un tiempo: los españoles siguen situando al PP en el 8 (sobre 10) en cuanto ubicación ideológica a pesar de haber realizado políticas socialdemócratas; la suma de los partidos declarados de izquierda (PSOE + Podemos); los partidos nacionalistas, PSOE y Podemos así como el PSOE con el partido en fase de definición, Ciudadanos (no dice que no esté dispuesto a ser socio del PSOE como ya lo es en Andalucía), están en posición de salida para alcanzar el Gobierno de la Nación.

Si el PP no quiere perder el Gobierno de la Nación, lo mejor que puede hacer es dar continuidad a la renovación que dicen haber comenzado – muy escasa hasta la fecha -, seducir a la sociedad mediante hechos rehuyendo de experimentos estéticos que resultan ser un esfuerzo inútil, ya que toda estética requiere de un contenido coherente si aspira a transmitir algo y, por último, pensar más allá de las elecciones, pues es el mejor modo de ganarlas.

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