Cataluña, País Vasco y Navarra

Elecciones3

La última cuestión necesaria para valorar el significado político de los resultados electorales exige preguntarse si tras estas elecciones el PP logrará mantener una suficiente presencia en las instituciones representativas en el conjunto del territorio nacional. Este es un factor muy importante para que el PP pueda seguir desempeñando con fuerza su función de partido vertebrador de la realidad nacional.

El problema se plantea en tres territorios: País Vasco, Navarra y Cataluña.

En el País Vasco el PP, con notable esfuerzo y conductas heroicas, logró abrirse paso en la vida local  a partir de los modestos resultados obtenidos en 1991 (7,63 % de los votos y 68 concejales), tras su situación prácticamente marginal en los años ochenta. Ya en las siguientes elecciones de 1995 esta presencia se incrementó, al lograr el 14,4 % de los votos y 166 concejales, hasta obtener su mejor resultado en 2003 (18,7 % de votos con 232 concejales). En las últimas elecciones de 2011 se produjo un significativo retroceso, que sitúa los resultados (13,5 % de votos y 163 concejales) por debajo de los obtenidos en 1995.

¿Se producirá un ulterior retroceso en estas elecciones? Todos los pronósticos así lo indican. ¿Hasta dónde llegará? ¿Está el PP en el País Vasco en el camino de volver a ser una fuerza políticamente irrelevante?

En Navarra, tras la ruptura con UPN y la presentación a las elecciones municipales y autonómicas de 2011, el PP cosechó un clamoroso fracaso: el 5,9 % de los votos, con 46 concejales y 4 diputados forales. A pesar de las dramáticas circunstancias por las que atraviesa Navarra, UPN y PP no han logrado entenderse y se presentan como rivales ante el desconcierto de su anterior electorado común. Los pronósticos indican que el PP obtendrá aún peores resultados que en 2011: será una fuerza absolutamente marginal.

Las elecciones municipales en Cataluña tienen una especial relevancia política, ante la inminencia de unas elecciones autonómicas verdaderamente cruciales. El PP ha tenido siempre dificultades en Cataluña de lograr una suficiente presencia en la vida local. Pero, a partir de los esfuerzos realizados en los años 90, ha logrado unos resultados que fluctúan en torno al 10-12 por 100 del electorado. Los mejores resultados se obtuvieron en 2011 con un 12,7 % de votos y 473 concejales, superando ligeramente los obtenidos en 1995 (12,23 % con 433 concejales).

Los pronósticos no son nada satisfactorios. Algunos piensan que no se alcanzarán los resultados de 1991, con los que se inició el ascenso de la presencia del PP en Cataluña (6,71 % y 256 concejales). Si se descendiera a tal nivel, sólo se podría calificar tal hipótesis como una verdadera catástrofe: un retroceso de 25 años.

A modo de epílogo 

Se han contemplado las recientes elecciones británicas con “lentes españolas”. Pero no sólo interesa subrayar los “fracasos” de las encuestas (dieron tres puntos de menos al partido conservador y tres más al laborista, éste fue su margen de error). También interesa analizar otros dos aspectos. Primero: el laborismo perdió estrepitosamente sus tradicionales posiciones en Escocia, convirtiéndose en una fuerza marginal. Esta pérdida fue también decisiva  para no poder  alcanzar el gobierno del Reino Unido. Segundo: en las elecciones británicas hubo tres perdedores claros: los tres líderes dimitieron de inmediato. La cultura política democrática reclama que, cuando se producen unas severas derrotas, las dimisiones son el comportamiento natural.Sello

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