Andalucía: Inmovilidad e Inestabilidad

marzo 23, 2015

Los resultados de las últimas elecciones andaluzas han demostrado ser una irresponsabilidad política que pasará a la historia reciente de España como una llamada al electorado que esquiva de forma descarada el debate de las ideas. Un sesteo ideológico y político entre partidos y ciudadanos. Una tremenda desvirtualización de la realidad.

Logotipo del Parlamento de Andalucía basado en el alzado del Hospital de las Cinco Llagas. (© Carlos.toledano, Creative Commons)

Logotipo del Parlamento de Andalucía basado en el alzado del Hospital de las Cinco Llagas. (© Carlos.toledano, Creative Commons)

La idea socialista de programar un encuentro sin rivales se ha convertido en el apresurado camino hacia una amarga victoria. La estrategia de la señora Díaz se ha confirmado errónea, por su imprudencia y por su resultado. Aunque mantenga diputados, el nuevo reparto de escaños da lugar a un importante camino empedrado de pactos entre distintas graduaciones de izquierdas o de bisagra con una fuerza constitucionalista y cercana que se juega a su vez la credibilidad de su nueva propuesta ante su electorado. La gran coalición, o la abstención popular, para la gobernanza de la lista más votada aparecen en la recamara, pero quizá sería una tumba para ambos partidos. En definitiva, un resultado complicado para los socialistas que van a manejar los tiempos con la idea de retrasar la formación de gobierno hasta bien entrado el mes de mayo, siempre con la mirilla puesta en las elecciones locales y autonómicas.

Díaz mantiene su fuerza en el parlamento, pero no debe despistarse con los cantos de sirena populistas. La aparición de Podemos en el panorama se entiende como la absorción  del descontento general, ante todo de la izquierda y de los antisistema, que se han movilizado ante las urnas como hacía tiempo que no sucedía, dado la estocada final a IU que ve reducida a la mitad su representación. Ciudadanos, con un candidato cercano a los socialistas, irrumpe aunando el descontento de votantes de los partidos moderados, con propuestas que hasta hace unos años venía desarrollando el PP, y se convierte en opción para posibles pactos.

La inestabilidad en Sevilla está servida con una izquierda que, digámoslo claro, está ganando la partida y, tal y como se mencionaba en nuestro análisis del CIS,  acumula ya dos tercios del hemiciclo. La derecha se convierte en la gran derrotada, algo que debe servir de aviso para lo que se avecina si no se actúa en consecuencia. La crisis, siendo aventurados, puede pasar. Sus consecuencias  no. Andalucía y España deberían abrir las puertas a renovaciones.

Las opciones que se abren pueden resultar incluso extrañas: la gran coalición bipartidista, la ya clásica de izquierdas en estas tierras o la del control de partidos como Ciudadanos, que en apenas dos meses ha ocupado el lugar de los indecisos no revolucionarios. Una amplia variedad de opciones que puede dar lugar a escenas y políticas antes consideradas inverosímiles.

Asimismo, la indecisión de los ciudadanos ante las propuestas, numerosas en términos cuantitativos pero no cualitativos, ha abierto una brecha que debe tenerse en cuenta antes de que sea irremediable cerrarla. No debe obviarse tampoco estas son las primeras elecciones de un año muy político y que, por ello, van a condicionar el resto de procesos que tendrán lugar durante los próximos meses. Un aviso que debe ser interpretado por todos los costados, gobierno y oposición, para recuperar un debate ideológico que haga olvidar las discusiones sentimentales y poco pragmáticas que estamos viendo. Estos comicios han demostrado que la política no debe establecerse por las nuevas formas televisivas de debate, ni por la discusión ni la lucha por el poder sin propuestas reales, y sí por las ideas. Lo contrario puede ser peligroso.

Susana Díaz, sin menospreciar la quietud del PP, trae consigo la inestabilidad a la región y, en esta ocasión, para el resto del país. Nunca unas elecciones autonómicas han sido un termómetro tan claro. Para la región más deprimida, y ayudada, del entramado autonómico nacional, el resultado supone otro retraso ante las posibilidades de encauzar un nuevo tiempo. La decisión ha sido consensuada por los partidos y por los ciudadanos, pues no se entienden los unos sin los otros. Los miles de casos de corruptelas y favores debidos no han sido suficientes para sancionar al partido de gobierno que se mantiene en el poder y que no se siente ni siquiera castigado por sus delitos políticos.

El PSOE, que domina el entramado de organismos, instituciones y ayudas, así como la no menos reseñable propaganda en los medios de comunicación, ha conseguido reforzar su perpetuidad gubernamental con un cautiverio permitido por todos. No obstante, estas ininteligibles victorias no se explican sin la ayuda del principal partido de la oposición. El Partido Popular ha obviado una vez más a los andaluces. Como en otras ocasiones, con los datos electorales como demostración, no ha existido todo el interés debido por conseguir la victoria. En el fondo, después de más de tres décadas de gobiernos liderados por el mismo partido, quizá también exista algo de miedo a gestionar una Administración podrida e integrada en la vida del socialismo andaluz por parte de la segunda fuerza.

© Partido Popular / Flickr

© Partido Popular / Flickr

El único que ha creído en sus posibilidades en el principal partido de la oposición, o al menos en vender una dulce derrota, ha sido Juanma Moreno. Él ha sido el líder que ha puesto nombre al batacazo de este partido, aunque ha intentado reforzar la imagen del PP en los pocos momentos en los que se ha separado de la denostada figura de Rajoy, el líder real de esta derrota. Para algunos, Moreno ha sido una gran sorpresa que no ha podido explotar como rival por las directrices y el corsé de Génova. Un dirigente cercano que ha llegado a derrotar en los debates al supuesto animal político que guía a los socialistas pero, aunque suponemos bondad en el candidato popular, esta no ha sido suficiente fuerza para conseguir réditos mayores. La crítica interna del PP, incluidas posibles dimisiones, tienen que hacerse de forma rápida y sin complejos.

A Moreno no le ha beneficiado el escaso reconocimiento del aparato nacional y mucho menos el poco interés práctico que ha demostrado el PP con las elecciones a la Junta de Andalucía. Uno de los pocos guiños que ha tenido el Gobierno central con la tierra del Guadalquivir ha sido la reducción de las peonadas para percibir el polémico subsidio agrario de desempleo. Una mala decisión la de enfocar Andalucía a este tipo de propuestas. A los andaluces del centro derecha, o a aquellos que no se sienten representados por la gestión de la Junta, no les convence que se centre todo en una compra reducida de papeletas a cambio de ayudas. Esta idea es errónea y los datos lo demuestran. Esos potenciales votantes necesitan observar una defensa de sus principios para volver a creer en esta alternativa. Esa Andalucía tapada pide que les quiten sus vergüenzas.

Los ciudadanos han demandado seriedad a los líderes de la derecha. Necesitan una política veraz, eficaz y cercana en sus formas, que ponga en valor el potencial de la región sin caer en los mensajes simplistas del resto. De esta forma, y por enésima vez, el centro derecha ha perdido la oportunidad de abrir los infectados cajones de lo público. La tremenda corrupción que invade todos los ámbitos -políticos, económicos y sociales- de la autonomía no ha sido suficiente para conseguir derrotar al socialismo andaluz.

Por desgracia, en estos momentos, no se puede descartar ningún escenario. Ni la reedición de las elecciones en un breve espacio de tiempo ni los continuos cambios de socios de gobierno ni los distintos movimientos de poder que tendrán siempre el ojo puesto en las generales de final de año.

Inmovilismo unido a inestabilidad, así se resumen los presentes comicios. Una cita ante las urnas de esperanzas rotas y con la orfandad electoral como bandera. Un resultado que debería tenerse en cuenta por todos, ciudadanos y partidos, sean o no andaluces, para lo que le depara a España el resto del 2015.Sello

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¿Cual es tu valoración de las elecciones autonómicas de Andalucía? ¿Cómo crees que debería reaccionar el Partido Popular ante el batacazo electoral? ¿Crees que los resultados en Andalucía pueden influir en el resto de citas electorales? ¿Cómo valoras la los resultados de Ciudadanos y Podemos?

 

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