A mí que me registren (o de la estética renovadora)

(Foto: Partido Popular / Flickr)

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“Como más fácilmente se comprende la significación de la tragedia es a partir de la paradoja”[1]. Hete aquí que si la semana pasada nos preguntábamos el porqué de la Conferencia Política del Partido Popular, a qué objetivos respondía, qué se perseguía con su celebración y, lo más importante, si éste estaba dispuesto a hacer “verdadera autocrítica y llevar hasta el final el proceso de renovación imprescindible para recuperar a una mayoría de electores”, hoy indagamos en la puesta en escena de la misma como paradoja de lo que le ocurre al PP y, a su vez, significación de la tragedia.

El proceso de renovación se dirimió a través de una “nueva” estética que no acertó en la transmisión de la idea misma que se quería proyectar. Al contrario, fue el más fiel reflejo (involuntariamente) de la situación actual que atraviesa el PP. Se pretendía dar la imagen de renovación que no estaban dispuestos a abordar, y no abordaron, en la Conferencia ¿Política?

(Foto: Partido Popular / Flickr)

(Foto: Partido Popular / Flickr)

El negro elegido de fondo anunciaba la marcha fúnebre de un partido con capacidades suficientes para revertir la situación pero incapacitado y preso de sus dirigentes. El “monolito” o “arco del triunfo” con la cifra de nuevos afiliados a la seguridad social dejaba entrever a todas luces que íbamos a asistir a una reivindicación de los logros del gobierno por encima de cualquier autocrítica o renovación del discurso.

El mensaje del Presidente y su flamante equipo directivo no pudo ser más claro: el problema no es del gobierno, o del partido, sino de aquellos que “no madrugan” y no les votan. La rectificación pues corresponde al votante y no al partido.

Después de la fiesta, y con la resaca estética, si algo ha dejado claro la Conferencia ¿Política? del PP es que sus dirigentes no saben dónde están, la renovación se dejó a la misma estética que resultó ser un fiel reflejo del momento, la rectificación quedó en manos de los votantes que se han ido y lo único que se rectifica es el capital político del PP a costa de sus militantes (¿800.000?), simpatizantes y cuadros medios.

Sello

Notas

[1] Hölderlin, F. (2008). Ensayos. Madrid: Hiperión

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