Jaime Balmes: verdad, valor y voluntad, por Ignacio Ibáñez

Jaime Balmes: verdad, valor y voluntad

Jaime Balmes: verdad, valor y voluntad

El 9 de julio de 1848 moría en Vich, lugar que le vio nacer, Jaime Balmes y Urpiá. Floridablanca pretende con esta serie de artículos conmemorar este 170 aniversario y ofrecer una introducción al pensamiento de Balmes, uno de los intelectuales españoles más importantes del siglo XIX.

Este liberal-conservador “avant la lettre” -y que nos perdone el lector, y Balmes desde donde nos esté leyendo, por la anacrónica etiqueta- fue un brillante filósofo, tratadista político, apologista, sociólogo y teólogo, a la altura de los más grandes pensadores europeos de su tiempo. Así lo demuestran la profundidad de sus reflexiones, la compleja sencillez de un “sentido común” que busca la verdad, y su capacidad para enjuiciar (correctamente) nuevas ideas y corrientes políticas -recordemos su crítica al socialismo, sobre la que escribió el Dr. Alejandro Chafuen en Floridablanca-. Y ello por no hablar de la centelleante fama que adquirió Balmes, en España y en el resto del continente, a partir de 1841.

Si esto es así, ¿por qué ha caído su nombre en el olvido? Balmes fue un hombre de época distinta a la que le vio nacer: con su teoría del valor hubiera encajado perfectamente en la Escuela de Salamanca del XVI, gran precedente del liberalismo moderno. Su defensa del libre albedrío y de la propiedad privada, de la voluntad de ser libre que el ser humano manifiesta, lo hubiera convertido en excelso miembro de la Sociedad Mont Pelerin, fundada por Hayek a mediados del XX. Su activismo -dirige y colabora con múltiples periódicos y revistas-, hubiera hecho de Balmes un tertuliano y polemista implacable en los debates políticos que inundan hoy televisiones y redes sociales.

Pero la primera mitad del siglo XIX fue en España políticamente muy compleja. Sobre todo para un sacerdote que se atrevía a perseguir la Verdad y la libertad transitando arriscados senderos, recordemos su coyuntural apoyo a Don Carlos y sus aceradas críticas al protestantismo. Algo que sus detractores de dentro y fuera de España se ocuparon pronto de manipular y explotar, empujándolo al injusto silencio de los libros de texto.

Murió sin cumplir los 38 años pero ya socio de la Academia de Religión de Roma, socio de honor y de mérito de la Academia Científica y Literaria de Profesores de Madrid, y miembro de la Real Academia Española. La tuberculosis nos privó de ver la evolución intelectual de un pensador privilegiado. Que esta serie sobre Jaime Balmes permita a los lectores de Floridablanca recuperar el interés por sus ideas y auparse en los hombros de este gran catalán para ver aún más lejos.

 Ignacio IbáñezApp-Twitter-icon

RESPONSABLE DE POLÍTICA INTERNACIONAL DE FLORIDABLANCA

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