Ser liberal-conservador · La libertad

Ser liberal3La libertad puede definirse como la posibilidad que tiene una persona de actuar de acuerdo a sus propias decisiones y planes, sin coacción externa. El elemento central es, por lo tanto, la relación que tiene uno con otras personas con las que convive en sociedad.

Sin interferencia, mis intenciones se transforman en acciones u omisiones libres. Al entrar éstas en conflicto con las de otra persona, ambos podremos acordar de manera pacífica, voluntaria y lo más ventajosa posible cómo resolver la disputa. De no ser ello posible, podremos acudir a un tercero, que puede ser otro individuo o el Estado, en busca de una solución.

En la tradición liberal, las tres funciones principales del Estado son las de defender la vida, la libertad y la propiedad privada. Para ello, pareció útil asegurar la imparcialidad y control del Estado a través del imperio de la ley, ante la que todos somos iguales, y atribuirle el monopolio del uso de la fuerza, para ser utilizada como último recurso en caso de que la libertad del individuo se viera amenazada.

La libertad, que es indivisible, es el valor fundamental de nuestra vida, lo que nos permite desarrollarnos plenamente como seres humanos. Un liberal-conservador confía en las personas y sus capacidades, sabe que la libertad beneficia el desarrollo del individuo pero también del conjunto de la sociedad, por eso reivindica su indivisibilidad y máxima expresión y por eso aplaude a don Quijote cuando dice:

“la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida”.

  • ledesma

    El hidalgo es fiel en lo cree y mas fiel aun en “cómo” cree…q bella expresión de descriptiva. Cuanta retorica calificativa hace falta en nuestro dirigentes, o lo q es peor, q pocas ganas de mostrar lo q SON o por lo que luchan…. Solo muestran las armas, no las tácticas, no las ambiciones, no los comos y menos los principios. Cuanta falta de enseñanza!!!

  • El Padre Brown

    Si la libertad descansa, en cierto modo, en la Ley, ¿cómo podemos hacer para que esas leyes no se vuelvan contra nuestra propia libertad?

    • x35

      El Derecho ampara nuestra libertad, mientras que las leyes la restringen.

      Cuando somos pequeños nos inculcan aquello de que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Luego te das cuenta de que te han manipulado con ese mantra para que tragues y no te rebeles. Por que un día te puedes levantar de la cama y descubrir que una nueva ley te ha convertido en ilegal, especialmente aquí en España donde tienen cabida hasta leyes retroactivas.

      En España ha habido gobiernos impresentables que justificaron su actividad por el número de leyes promulgadas por año y durante su mandato.
      Recuerdo un video de Milton Friedman en el que el hombre paseaba por lo que supongo que era el Capitolio alrededor de unas pilas de gacetas puestas en el suelo. Se trataba del Federal Register (FR, que es el equivalente de nuestro BOE). Allí se veía que en los primeros años de su FR la altura de la pila era escasa pero creciente. Con los años se va haciendo más grande de forma exponencial hasta que al llegar al presente (de ese video, supongo que en los 80) la pila era ya más alta que el Sr. Friedman.

      En verdad yo votaría a un partido que se comprometiera a abolir unos miles de leyes cada año, para ir recuperando un poco de mi libertad.

  • radical

    Digamos que para el conservadurismo liberal la libertad equivale a la libertad negativa: ausencia de interferencia o coacción por parte de los otros en el libre ejercicio de mi libertad. Esta teoría estaría muy bien si no existieran grandes diferencias sociales que implican que unos pocos dispongan de hecho de mucha más libertad que la mayoría. Al margen de lo que diga un papelito, ¿tiene la misma libertad, la misma posibilidad de decidir y hacer, un currante que gana 900 euros al mes que un privilegiado que dispone de amplios medios económicos? Por favor, ¿de qué libertad estamos hablando? ¿Del libérrimo derecho del poderoso para comerse al pez chico? Se habla de conciliación entre dos como si esos dos dispusieran de idénticos recursos y por tanto de las mismas posibilidades para materializar sus objetivos. Cualquiera sabe que la realidad no es así, que el fuerte impone siempre su privilegio sobre el débil, y que el “tercero” que arbitra una solución, sea un particular o sea el Estado, nunca es neutral ni puede serlo. En una sociedad basada en la desigualdad económica y en la diferencia de acceso a recursos como la educación es absurdo predicar una libertad en abstracto. En este caso no existe más libertad real que la que ostenta el de arriba (dueño de la economía, de la educación y del Estado) sobre el de abajo. La libertad negativa es negativa sobre todo para el miserable porque no es otra cosa que la legitimación de una jeraquía social injusta. Eres formalmente libre; ahora ya puedo hacer lo que me de la gana con buena conciencia. Hermosa forma de libertad. Pero naturalmente existe otra libertad, aquella que planteó de manera magistral Lenin en 1919 en su respuesta a Fernando de los Ríos: ¿libertad para qué?

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