Revel sobre el adoctrinamiento en la educación

Revel y la educación liberal

<< En cuanto a la falsificación de la enseñanza, desgraciadamente la desconfianza protege menos a los jóvenes. Su ignorancia les hace vulnerables, algo de lo que pueden abusar los profesores cargados de ideología y henchidos de autoridad, tal como hicieron en Europa Occidental después de 1.968, cuando consideraron que tenían por misión convertir a toda la juventud al socialismo.

A finales de los años ochenta, en Estados Unidos un nuevo género de terrorismo moral e intelectual, lo “políticamente correcto” antes mencionado -”PC” en su abreviatura- hizo estragos en las escuelas y universidades. Unas siglas que decididamente no han tenido suerte en el siglo XX. Así pues, en 1988 el curso de iniciación de Stanford elimina a Platón, Aristóteles, Cicerón, Dante, Montaigne, Cervantes, Kant, Dickens o Tolstoi para reemplazarlos por una cultura “más afrocéntrica y más femenina”. Por ejemplo, los inquisidores relegan a las papeleras la literatura de una obra maestra de la novela estadounidense, el Moby Dick de Herman Melville, por el hecho de que no aparece ni una sola mujer. Ciertamente, las tripulaciones de balleneros no contaban entre sus filas con demasiados empleos femeninos en los tiempos de navegación a vela… Otras acusaciones: Melville es culpable de incitar a la crueldad contra los animales, crítica que se fundamentaba innegablemente en la caza de la ballena. Y a partir del capítulo 29 los personajes afroamericanos caen al mar y se ahogan casi todos. ¡Fuera Melville!

Un vistazo rápido a la historia de los programas de educación dirigistas, sean religiosos o políticos, impuestos por un poder exterior o generados espontáneamente por una casta de clérigos, basta para constatar que todos ellos se basan en señalar con el índice a los grandes autores, que los censores sustituyen por autores biempensantes desde su punto de vista: servidores de la servidumbre. Que unos tiranos político-ideológicos embrutezcan así sus temas se entiende. Pero ¿cómo es posible que profesores que se dicen de “izquierdas”, en Europa o en Estados Unidos, practiquen en democracia esta criba oscurantista y no relacionen la tiranía de su propia burrada con los mismos regímenes opresores que se vanaglorian de deshonrar? El odio a la libertad a veces se enmascara como su defensa. La diferencia entre la educación totalitaria y la educación liberal estriba en una distinción de lo más sencilla: la primera prescribe lo que hay que pensar, la segunda enseña a pensar. >>

Jean-François Revel, “Memorias. El ladrón en la casa vacía”, Ed. Gota a Gota, 2007.

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