Winston Churchill

Enero 21, 2015
Winston Churchill

Winston Churchill

Winston Churchill es un referente incomparable de talla mundial. Su genio y sus acciones ayudaron enormemente a preservar nuestra civilización en una hora terrible en la que la libertad estuvo amenazada y al borde de la extinción como nunca antes en la historia. Su determinación, su liderazgo, su influencia en los aliados, y su inspiración y motivación a estos y a la población a resistir sin rendirse y mantener la moral y sobreponerse al ataque del enemigo, marcaron el curso de la Segunda Guerra Mundial y tuvieron una importancia capital en la victoria de las democracias liberales frente al totalitarismo. La firmeza de sus convicciones, su determinación y tenacidad en la defensa de la libertad y la democracia, su voluntad de no negociar, de no ceder un milímetro frente a los enemigos de la libertad, su voluntad para no renunciar bajo ninguna circunstancia a la defensa de nuestra civilización, de no sucumbir a la amenaza, al chantaje, ni al miedo, su fuerza para liderar la resistencia frente a la barbarie, constituyen un ejemplo como pocos en la historia. Un ejemplo que nunca debiéramos olvidar y que, antes al contrario, debiéramos tener muy presente hoy día ante los nuevos retos y amenazas a nuestras libertades que tenemos delante de nosotros.

El discurso que hemos seleccionado, conocido como el discurso de “sangre, sudor y lágrimas” constituye no solamente uno de los más grandes discursos de la historia, sino un buen ejemplo de su valor y de la fortaleza de sus convicciones.  Fue pronunciado el 13 de mayo de 1940 en un momento en el que las fuerzas militares nazis estaban aplastando las resistencias en Europa y estaban a punto de tomar Francia y Holanda. A pesar de haber sido criticado enormemente en los años anteriores por su vehemencia, y acusado de radicalismo por muchos cuando era una de las pocas voces que se alzaban en alto contra la política del apaciguamiento frente al totalitarismo, Inglaterra confió no obstante después el mando a este hombre inigualable para dirigir al país en tiempo de guerra. No se equivocaron. Este discurso fue el primero que hizo como Primer Ministro en la Cámara de los Comunes, sólo tres días después de ser elegido y de formar su Gabinete de Coalición. En él le pide a la Cámara su aprobación, al tiempo que hace una inolvidable e incomparable exhortación a defender la civilización frente al terror:

 “El pasado viernes por la tarde recibí de Su Majestad la misión de formar una nueva Administración. Era la evidente voluntad del Parlamento y la Nación de que ésta fuera concebida sobre las más amplias bases posibles y que incluyera a todos los partidos, tanto los que apoyaron al último Gobierno como a los de la oposición. He completado la parte más importante de esta tarea.

 

Un Gabinete de Guerra ha sido formado con cinco miembros, representando, con los liberales de la oposición, la unidad de la nación. Los tres líderes de los partidos han aceptado servir o en el Gabinete de Guerra o en altos cargos. Los tres servicios de combate han sido completados. Era necesario que esto se hiciera en un solo día, dada la extrema urgencia y el rigor de los acontecimientos. Un número de otros puestos, puestos clave, fueron cubiertas ayer, y entregaré una lista adicional a Su Majestad esta noche. Espero completar el nombramiento de los Ministros principales durante mañana. El nombramiento de los otros Ministros llevará normalmente un poco más, pero confío en que, cuando el Parlamento se reúna de nuevo, esta parte de mi tarea estará completada, y que la Administración estará completa en todos sus aspectos.

 

Consideré en el interés público sugerir que esta Cámara fuera convocada para reunirse hoy. El Sr. Portavoz estuvo de acuerdo, y dio los pasos necesarios, de acuerdo con los poderes que se le han conferido por resolución del Parlamento. Al final de la sesión de hoy, se propondrá un aplazamiento de las sesiones hasta el martes, 21 de mayo, con, por supuesto, la provisión de reunirse antes si fuera necesario. Los asuntos que serán considerados durante esta semana serán notificados a los Miembros del Parlamento lo antes posible. Ahora invito a la Cámara, mediante la Moción interpuesta en mi nombre, a que otorgue su aprobación a las decisiones ya adoptadas y declare su confianza en el nuevo Gobierno.

 

Churchill-in-quebec-1944-23-0201aFormar una Administración de esta escala y complejidad es una tarea muy seria en sí misma, pero debe recordarse que estamos en la fase preliminar de una de las grandes batallas de la historia, que estamos actuando en muchos otros puntos en Noruega y en Holanda, que tenemos que estar preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es contínua y que muchos preparativos, como ha sido indicado por mi honorable amigo, deben hacerse aquí en casa y en el exterior. En esta crisis espero que me perdonen si no me dirijo a la Cámara durante mucho tiempo hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que hayan sido afectados por la reconstrucción política, comprendan, totalmente, la falta de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Diré a esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.

 

Tenemos ante nosotros una prueba de la más dolorosa clase. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de lucha y de sufrimiento. Ustedes preguntan: ¿cuál es nuestra política? Yo puedo decírselo:  es hacer la guerra por mar, tierra y aire con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios pueda darnos; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro, lamentable catálogo del crimen humano. Esa es nuestra política.

 

Ustedes preguntan: ¿cuál es nuestro objetivo? Puedo responderles con una palabra: victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror, victoria por largo y duro que sea el camino; porque sin victoria no hay supervivencia. Que eso quede claro: no habrá supervivencia para el Imperio Británico, no habrá supervivencia para todo lo que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para la necesidad y el impulso de las generaciones, para que la humanidad avance hacia su meta. Pero asumo mi tarea con ánimo y esperanza. Estoy seguro de que nuestra causa no sufrirá el fracaso entre los hombres. En este momento me siento capacitado para reclamar la ayuda de todos y por eso digo: Venid pues, avancemos juntos con nuestras fuerzas unidas.”

Winston Churchill, Discurso como Primer Ministro ante la Cámara de los Comunes el 13 de Mayo de 1940

Traducción de Floridablanca

Fígaro | pseudónimo
FLORIDABLANCA CAFÉ

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