¿Qué habría ocurrido?, por Eugenio Nasarre

En la legislatura que agoniza intenté con insistencia que el Gobierno, o el Grupo parlamentario, en su caso, adoptara la iniciativa de reformar la ley electoral local vigente, con el convencimiento de que disponemos de una norma, establecida al comienzo de la Transición,  que no responde a las exigencias de una democracia moderna, por no garantizar la gobernabilidad y estabilidad de las corporaciones locales y propiciar una excesiva fragmentación política.

(Foto: EFE)

(Foto: EFE)

El modelo que proponía no tenía ninguna originalidad. Era el que han adoptado la mayoría de las democracias de nuestro entorno, entre ellas Francia, Italia y Portugal. Consiste en establecer un sistema de doble vuelta, en el caso de que ninguna de las candidaturas concurrentes obtuviera la mayoría de escaños en la primera. En la primera vuelta la elección se regiría por las vigentes normas: sistema proporcional corregido por el método D`Hondt. A la segunda vuelta concurrirían las dos listas más votadas. La lista ganadora obtendría la mitad más uno de los escaños de la corporación local. El resto se distribuiría conforme a los resultados de la primera vuelta.

Las ventajas del modelo son evidentes. El Alcalde tiene siempre el respaldo de una mayoría de ciudadanos, fortaleciendo su legitimidad democrática. Se garantiza la gobernabilidad y estabilidad de los ayuntamientos. Las minorías están representadas en la corporación y pueden ejercer su función de control y de propuestas.

He analizado qué habría pasado si en las elecciones del 24 de mayo se hubiera adoptado este modelo electoral. Lo he hecho sólo en las cincuenta capitales de provincia más Ceuta y Melilla. El panorama político sería muy diferente del que estamos viviendo.

Los datos más elocuentes serían los siguientes:

  • En tan sólo dos casos se hubiera elegido Alcalde en la primera vuelta: Soria (PSOE) y Ceuta (PP).
  • El PP habría pasado a la segunda vuelta en 42 ciudades (el 84 por 100 de los casos) y el PSOE en 35 ciudades (el 70 por 100 de los casos).
  • En 31 ciudades la segunda vuelta se libraría entre candidatos del PP y del PSOE. Por lo que, al menos, en 33 capitales (el 64 por 100 del total) los alcaldes serían forzosamente de las dos grandes formaciones políticas.
  • Solamente en 4 casos (Barcelona, Bilbao, Gerona y Pamplona) ninguno de los dos grandes partidos pasaría a la segunda vuelta. En el caso de Pamplona habría que matizar que pasaría a la segunda vuelta UPN, partido “emparentado” con el PP. De estos 4 casos, en 3 sería previsible un claro vencedor: PNV en Bilbao, CIU en Gerona y UPN en Pamplona. Las opciones más radicales (Bildu y ERC) habrían sido derrotadas. El caso de Barcelona habría sido de pronóstico más incierto, aunque CIU, probablemente, habría obtenido mayores apoyos.
  • En 11 casos los candidatos del PP se habrían enfrentado en segunda vuelta a formaciones diferentes al PSOE. En 8 de estos casos estimo que el PP sería la candidatura ganadora. Veámoslos:
  1. Coruña. PP se enfrentaría a “Marea”, un conglomerado de “unidad popular”. Lo previsible es que ganara el PP.
  2. Vitoria. El PP (29,8 % de votos) se enfrentaría a Bildu (19,5 %). Sería con toda probabilidad el ganador.
  3. Oviedo. El PP (34,5 %) se enfrentaría a “Somos Oviedo”(19,09), candidatura de “unidad popular”. Ganaría el PP.
  4. Ávila. El PP (33,0 %) se enfrentaría a Ciudadanos (17,9 %). Salvo sorpresa, ganaría en la segunda vuelta.
  5. Cádiz. El PP (33,68 %) se enfrentaría a Podemos (27,9 %). Sería alto probable que ganara el PP.
  6. Melilla. El PP (43,80 %) se enfrentaría a una candidatura local, CpM (24,47 %). Ganaría presumiblemente.
  7. Orense. El PP (30,93 %) se enfrentaría a D.O. (25,45 %), una candidatura local. Ganaría el PP.
  8. Zamora. El PP (32,38 %) se enfrentaría a IU (29,10 %). Muy probablemente ganaría el PP.

Los otros tres casos serían más complejos e interesantes. Afectan a tres grandes ciudades, en las que los resultados son ajustados y los que se hubieran producido en la segunda vuelta habrían dependido de diversos factores (estrategia de campaña, candidatos, etc.). En todos ellos, no obstante, creo que el PP tendría fuertes posibilidades de ganar y obtener la Alcaldía. Son:

  1. Madrid. El PP (34,55 %) se enfrentaría a “Ahora Madrid” (31,85 %), candidatura de “unidad popular”.
  2. Valencia. El PP (25,71 %) se enfrentaría a Compromis (23,28 %).
  3. Zaragoza. El PP (26,88 %) se enfrentaría a Podemos (24,57).
  • En 4 casos el PSOE se enfrentaría en segunda vuelta a fuerzas políticas distintas del PP. Son las siguientes:
  1. San Sebastián. El PSOE (24,52 %) se enfrentaría al PNV (29,65 %). Ganaría el PNV.
  2. Lérida. El PSOE (24,67 %) se enfrentaría a CIU (17,92 %). Probablemente ganaría el PSOE.
  3. Santa Cruz de Tenerife. El PSOE (24,54 %) se enfrentaría a CC (24,14 %). Podría ganar el PSOE.
  4. Tarragona. El PSOE (28,35 %) se enfrentaría a Ciudadanos (14,28 %). Ganaría el PSOE.

De los casos contemplados lo más probable habría sido que en 45 a 47 ciudades se habría elegido Alcalde a un candidato del PP o del PSOE (el 90 por 100 de los casos). Los Alcaldes podrían gobernar sus Ayuntamientos sin hipotecas, con un respaldo directo de los ciudadanos. El bipartidismo se habría consolidado.

El PP habría estado en condiciones de gobernar en aproximadamente 35 capitales y el PSOE en torno a 10. Lo más probable hubiera sido que ninguna fuerza radical habría podido gobernar en alguna de las ciudades contempladas. El modelo habría castigado a los extremismos.

Eugenio Nasarre Goicoechea

floridablanca_final_round_azul_smallFloridablanca pregunta

¿Crees que es necesario reformar la Ley electoral local? ¿Estás de acuerdo con que haya que consolidar el bipartidismo? ¿Crees que de haberse reformado la ley con anterioridad, en la “segunda vuelta” habrían ganado las formaciones políticas que hoy van a gobernar en los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas?

  • Argüelles

    Interesantísimo análisis, enhorabuena por el trabajo a Eugenio Nasarre. Aunque algunas de sus hipótesis sobre el resultado en caso de segunda vuelta, como cualquier conjetura, son discutibles (en muchos casos por excesivamente optimistas para el PP), esto ya es lo de menos. Lo fundamental es revitalizar nuestro sistema democrático: cuando los ciudadanos votan a una determinada candidatura, lo hacen porque es la que quieren que gobierne, pero no existe ningún mandato sobre la posterior ‘política de pactos’, al menos si los partidos no la han explicitado antes de la votación. Algo harto complicado dada la fragmentación actual, porque la casuística es muy amplia, pero es que, además, acabamos de asistir a acuerdos que antes de las elecciones se habían negado taxativamente, véase el caso de Pedro Sánchez con Podemos.

    En ausencia de mayoría absoluta, la única forma de garantizar que el mandatario elegido es quien realmente cuenta con el mayor respaldo popular es volver a consultar al cuerpo electoral entre las dos opciones con más votos en primera vuelta. El modelo que tenemos ahora alimenta la idea de que padecemos una ‘partitocracia’ ajena a la voluntad de los ciudadanos. De hecho, se da la paradoja de que los del “No nos representan” han alcanzado una elevada cuota de poder por sus enjuagues en las negociaciones poselectorales y no muestran ningún interés en plantear esta segunda consulta a los ciudadanos. Convendría ponerles frente a esta contradicción, pero para ello, claro está, el PP debería primero asumir la reforma del sistema…

  • Jaime

    Muy buen análisis…

    Lástima que sea solo eso, un análisis. Un “Que habría ocurrido si…”

    ¿Aprenderán la lección nuestros políticos? A lo mejor, ya es tarde

  • Alonso Quijano

    Su propuesta es un apaño, es para reglar un problema pero no justifica en ningún fundamento. El problema del sistema electoral es que no nos representa es un problema de representación y usted Sr. Nasarre no hace nisnguna referencia a la cuestión. Los fundamentos deben ser 1.-La participación de los ciudadanos en los asuntos públicos se realiza mediante sus representantes. 2.-La soberanía está en el pueblo y el pueblo elige directametne a sus representantes en los 3 poderes del estado. 3.-La división de poderes se consolida con la separación de elecciones una para elegir a sus representantes en cada uno de los 3 poderes del estado. 4.-La máxima representación se consigue con el mínimo distrito, por tanto los distritos deben ser uninominales. 5.-Un representante solo lo es cuando obtiene más del 50% del distrito, si en la primera no se consigue segunda vuelta entre los dos primeros. Fíjese que 5 reglas más sencillas que definen un sistema democrático 100%

FLORIDABLANCA CAFÉ

Implícate

Desde Floridablanca necesitamos tu apoyo moral y material para poder llevar a cabo nuestro proyecto

Implícate

Archivos

Categorías