¿Por qué la cultura es de izquierdas?

Marzo 11, 2015

¿Por qué es importante – y, probablemente, más ahora – una política cultural desde una perspectiva liberal-conservadora?

El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero cuestionó, a través de un proyecto cultural bien definido (de una política cultural), y sembró la sospecha sobre todos los acuerdos comunes y grandes éxitos de nuestra historia más reciente: la Transición.

Círculo de Bellas Artes, (© Bohdan Piasecki, Flickr)

Círculo de Bellas Artes, (© Bohdan Piasecki, Flickr)

Se pasó de la asunción de la Transición como una historia de éxito que unía a todos los españoles, a la sospecha sobre la legitimidad de ésta. La Transición ya no era fruto de la concordia sino un proceso cuestionable, con sombras, con una historia no contada. La Transición era la victoria del relato de los vencedores (bando nacional) sobre los vencidos (republicanos) con quienes, dentro de esta misma lógica, había deudas morales por solventar (Ley de Memoria Histórica). No es que los españoles hubiésemos construido entre todos la Transición, es que la hicieron “los vencedores”: “Por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española, por muchas cosas que diga la legalidad española. Quedaba todo atado y bien atado en muchísimos aspectos”. Si quitáramos a Zapatero de la ecuación y pusiéramos Pablo Iglesias, el autor de la frase entrecomillada, ¿encontraríamos alguna diferencia?

Este proyecto cultural e ideológico no se limitó a la Transición y se hizo extensible en torno a la legitimidad de quién puede gobernar en democracia. La derecha no puede gobernar porque no es democrática, la izquierda sí y, por ende, hay que echar a la derecha, ya sea a través del Pacto del Tinell, ya sea a través del cordón sanitario. La democracia sólo es “real” sin alternancia democrática (sin la “derecha”).

Siguiendo este mismo discurso, la democracia liberal no es democracia en tanto que está sujeta al imperio de la Ley. La democracia es dejar que los pueblos decidan a pesar del resto, a pesar de la norma fundamental que garantiza los derechos y establece las obligaciones de todos: “Aprobaré el Estatuto que venga del Parlamento de Cataluña” (Zapatero) o “Reconocer el derecho a decidir del pueblo catalán es radicalizar la democracia” (Pablo Iglesias).

Carteles electorales de la Transición (Wikimedia Commons)

Carteles electorales de la Transición (Wikimedia Commons)

No es de extrañar que surgiera un Pablo Iglesias, quien, en cierto modo podemos decir que es la continuación del proyecto cultural de Zapatero por otros medios. Zapatero lo inició desde las propias instituciones, Pablo Iglesias desde la calle con el fin de “asaltar” las instituciones.

Todo ello no fue fruto del azar, que sí de una política cultural orquestada para cuestionar los cimientos sobre los que se asienta la concordia y el reconocimiento entre los españoles.

Sin embargo, tampoco podemos obviar nuestra responsabilidad. José María Marco lo señaló aquí mismo en su artículo El cambio: “Lo que en nuestro país se ha puesto en crisis no es la nación en sí, sino la idea misma de crisis nacional en la que llevamos viviendo desde que, en la Transición, los partidos políticos y las elites se negaron a dar contenido a la idea nacional española”.

Se ha abandonado el discurso constitucional en el imaginario social como consecuencia de la asimilación del programa cultural elaborado por la izquierda (el PSOE de Zapatero y Pablo Iglesias) y el nacionalismo (otro agente clave que ha entendido tan bien como la izquierda la importancia de la política cultural). Todo ello nos ha llevado a quedarnos sin un relato cultural integrador que garantice la unidad de España como Nación, no por falta de recursos propiamente culturales, económicos y materiales. Simplemente se ha dejado la política cultural en manos de la izquierda, y cuando se ha intentado hacer una política cultural liberal-conservadora, quien tenía que hacerlo ha abandonado la tarea encomendada o ha entendido que esto era una cuestión más de gestión económica.Sello

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floridablanca_final_round_azul_smallFloridablanca pregunta

¿Crees que la falta de atención a la cultura por parte de la derecha le ha llevado a que la izquierda pueda escribir la historia a su conveniencia? ¿No hay personas de derechas en el mundo de la cultura? ¿Tiene coste para un actor, escritor, músico, etc., ser español y de derechas?


 

  • Rosablanca

    Una razón socio-histórica entre otras: porque las familias “bien” de este país no quieren que sus hijos se dediquen a la cultura, sino a garantizar una carrera profesional y vital que de seguridad y prestigio social.

    • Federico

      Ahí lo ha clavado usted!!!

    • Tutum

      Bueno, una razón socio económica tampoco. Mucha gente de “bien” se dedica al cante o a la pluma. El problema es que luego callan en sus círculos. Otro aspecto sería el de la educación y la Universidad. En esta ha “reinado” la izquierda y ha sido la mayor productora de “artistas”.

  • Federico

    Mi pregunta es: ¿qué prima en la izquierda: un proyecto político que se plasma en una política cultural o un programa cultural en un proyecto político? Para mi no hay ninguna de que Pablo Iglesias es hijo del PSOE de ZP, él mismo que hace unos días estaba en Cuba y en Bolivia (esto podía haberlo rescatado el artículo)

  • Anarq

    La Transición fue cosa de la clase dominante (derecha). El Arte y la cultura nbasa sus principios en ir contra lo establecido y, en este caso, los políticos lo son (derecha la una, derecha la otra). En la izquierda se juntan los que se quejan y en la derecha no. Esta es la explicación.

  • Argüelles

    Está muy bien expuesta la continuidad ideológica entre el zapaterismo y el podemismo, pero queda mucho por analizar sobre la relación de la derecha con las artes y las letras. Sobre este asunto, recomiendo vivamente rescatar el artículo publicado hace cosa de un año por el Prof. Serafín Fanjul en ABC ( http://www.almendron.com/tribuna/politica-y-cultura/ ).

    En todo caso, lo que menos me gusta de este comentario de Floridablanca es el propio título, ya que parece aceptar el mito propagado por la izquierda de que la cultura “es” de izquierdas. La pregunta debería ser más bien por qué la izquierda es capaz de “capitalizar” (¿paradójicamente?) la cultura, de forma casi monopolística, en favor de sus intereses políticos. Son dos cosas distintas.

  • Jaime

    Estoy totalmente de acuerdo con Rosablanca. La derecha nunca podrá hacer nada en la cultura, de una manera visible, tangible y con reconocimiento general, hasta que no se quite el complejo que tiene.

    Tendemos, de todas formas, a etiquetar demasiadas cosas con “derechas” e “izquierdas”,cuando deberían ser de todos.

  • Ramon Planet Huesa

    A la vista del siguiente articulo sobre la intervención de Carrero Blanco en favor de Felipe González, la cruzada revisionista de la izquierda resulta cuando menos curiosa…
    http://www.elmundo.es/cronica/2014/09/28/54269d6922601d21548b4573.html

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