Los héroes de nuestro tiempo, por María Cano

Panel Debate Venezuela (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

Panel Debate Venezuela (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

Crónica del acto organizado por Floridablanca el 24 de mayo de 2017 bajo el título “Venezuela, entre la solidaridad y el desamparo internacionales”.

En un momento en el que Venezuela está en boca de todos y que la resistencia heroica y pacífica de la oposición al régimen bolivariano ha iluminado al mundo con lo que de verdad allí ocurre, sorprende la falta de respuesta de la comunidad internacional. Sorprende la pasividad y la falta de respuestas de organizaciones internacionales –a excepción de la OEA- y de países, sobre todo hermanos, frente a la ya obvia dictadura de Nicolás Maduro.

Una dictadura que ha logrado el clamor por el cambio de más del 80% de la población que tiene subyugada. Una dictadura que ha agotado el modelo económico, el modelo social y el modelo político, y que los ha colapsado dando lugar a un incremento constante y progresivo de las violaciones de los derechos políticos y de los derechos humanos.

Así lo denunció la exiliada política Isadora Zubillaga, que relataba cómo en su país ya hay más de 250 presos políticos; cómo la escasez de alimentos ha hecho que el 80% de la población haya perdido entre siete y ocho kilos de peso y que haya mucha gente que tiene que buscar comida en la basura para alimentar a sus hijos; cómo hay ciudadanos que están muriendo en hospitales por falta de medicinas. Cómo en Venezuela hoy son muchos los ciudadanos que ven vapuleada su dignidad por un régimen que sólo ha creado necesidades y que está cortado por el patrón de la represión.

Isadora Zubillaga y Cayetana Álvarez de Toledo (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

Isadora Zubillaga y Cayetana Álvarez de Toledo (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

Porque, como señalaba el presidente de Atlas Network, Alex Chafuen, “no hay comida, no hay medicamentos, pero sobran las armas”.

La represión ya se ha cobrado 59 vidas jóvenes que no sólo representan una oposición “cívica y pacífica”, sino que han puesto de manifiesto el “liderazgo de la juventud en la lucha por los derechos de su país, por la libertad, por la democracia y por la necesidad de alcanzarla desde la unidad de la oposición que reclama hoy junto al pueblo”, afirmó Zubillaga.

Una juventud a la que el régimen dispara, a la que el régimen tortura, “una juventud civil que está siendo juzgada en tribunales militares”, subrayó Isadora Zubillaga antes de concluir que “la crisis venezolana -que es política, social, económica y humanitaria- ha llegado a un punto de inflexión: la resistencia pacífica puede lograr la transición hacia la democracia, pero para ello necesitamos que la comunidad internacional vea este cambio de rumbo.”

Esos jóvenes que están protagonizando una lucha épica por la democracia y la libertad de su país son “los héroes de nuestro tiempo, en una época en la que no hay grandes referentes”. En este sentido se expresaba la periodista Cayetana Álvarez de Toledo al señalar que “en Venezuela lleva quince años librándose la gran batalla actual, que es la de la democracia frente al populismo”. Una batalla que nos debe servir de ejemplo ante experimentos que, disfrazados de planteamientos democráticos, erosionan desde dentro las instituciones y destruyen la propia democracia.

Eso es lo que ha ocurrido en Venezuela, con “un sistema dictatorial que ha derivado en un totalitarismo desquiciado”, y que Álvarez de Toledo calificaba como la “gran causa que debería movilizarnos a todos”, porque “pocas merecen más la pena que la democracia” y su defensa desde la calidad moral, la fortaleza y la valentía, que caracteriza a los que cada día salen allí a dar la cara por ella, a defenderla, a reivindicarla.

Una impresionante movilización democrática, pacífica, cívica, libertadora y liderada por jóvenes, como muchos de los que escuchaban con atención a los tres ponentes. Jóvenes venezolanos que contrastan con esa misma generación que en España opta en un buen porcentaje por opciones que abiertamente han alabado y defendido a los regímenes responsables de la miseria y la opresión.

En este sentido, y frente a la apariencia de determinados intereses y ante la “enorme partida geoestratégica de la zona” que está frenando una respuesta internacional bien articulada, Álvarez de Toledo aseguró también que “lo moral es lo eficaz” y criticó que “la retórica de la fraternidad española con Cuba haya hecho que durante sesenta años la democracia española justificara la dictadura” en la isla.

Álex Chafuen (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

Álex Chafuen (Foto: Javier Vidueira / Floridablanca)

“Raúl Castro es el secuestrador de Leopoldo López”, afirmó la periodista ante los asentimientos de Alex Chafuen, para a continuación señalar que “el mensaje que hay que lanzar desde España y desde la Unión Europea debe ser de firmeza”. Una postura que no sólo tiene que limitarse al amparo y la protección de la oposición, sino que ha de representar el gran papel de liderazgo que nuestro país tendría que ejercer en un caso como el venezolano.

En cuanto a nuevas posibles actuaciones que se podrían desarrollar sobre Venezuela, el presidente de Atlas Network apuntó algunas opciones que están siendo planteadas en Estados Unidos, como mantener la presión hasta que se acepte una intervención internacional humanitaria; el impulso y consolidación de economías libres y países prósperos en la región; o incluso la negociación con Cuba, una vía altamente complicada por su conexión con el narcotráfico que enriquece a las élites militares venezolanas.

Ante la cuestión de “qué podemos hacer nosotros para ayudar al pueblo venezolano”, Chafuen incidió en las oportunidades que hoy ofrecen los medios sociales para hacer grandes cosas. Así, concluía señalando algo que los jóvenes españoles presentes en el coloquio -ante la batalla que otras personas de su misma generación, con las mismas inquietudes, con los mismos sueños, están protagonizando al otro lado del Atlántico- se han llevado para la reflexión: “Cada día que no lucho por Venezuela siento cargo de conciencia”.

Los venezolanos que con esperanza asistían al debate les dieron las gracias a los ponentes y a la Red Floridablanca, por unirse de algún modo a esta batalla pacífica, por apostar por un triunfo que se escriba con las palabras paz, libertad y democracia.

María Cano

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