El león, el ciervo y el “tramabús”

Foto: Twitter

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Ayer, Podemos y sus dirigentes dieron una muestra más del sentido que tienen de la justicia y de los derechos fundamentales de las personas -el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen- con su denominado “tramabús”.

Más allá del ridículo y la incapacidad política que demuestran para ofrecer un proyecto político a los españoles que trascienda el espectáculo, el “tramabús” pone de relieve la inspiración marxista-leninista y el matonismo estalinista que subyace en la organización morada. En resumen, la pulsión totalitaria que reside en Podemos.

La justicia para Podemos no se ejerce conforme a Derecho, con garantías legales que protegen al individuo de la arbitrariedad y le dotan del derecho a defenderse, sino en una plaza pública en la que el “pueblo”, instigado por el caudillo, juzga y sentencia llevado por la pasión y la irracionalidad. Sin ley, sin derecho, sin democracia. Porque no hay democracia ni libertad donde no hay Estado de Derecho. Y Podemos, como las antiguas tiranías comunistas, tienen de demócratas el nombre, una mera formalidad para alcanzar el poder.

El individuo y el Derecho se desvanecen en la trama populista porque ambos conceptos son un enemigo a batir, un obstáculo para alcanzar el poder en estado puro: un país preso de la arbitrariedad de los caudillos vestidos de demócratas.

No deja de ser curioso que Podemos haya escogido la palabra trama para señalar, enjuiciar y sentenciar, de acuerdo a sus particulares fobias, a distintas personalidades -que, gocen o no de nuestras simpatías, tienen sus derechos-, cuando son ellos quienes tantas explicaciones tienen que dar a los españoles sobre su financiación, cuentas offshore, ventas de pisos de protección oficial, y defraudaciones a la Seguridad Social. Por no hablar de sus  confabulaciones con la dictadura de Maduro, su simpatía hacia ETA y voceros, su defensa de personajes como Bódalo y Alfon en España y de Milagro Sala en Argentina, causa en la que coinciden con “demócratas” de la talla de Maduro, Rafael Correa, Evo Morales y Cristina Kirchner, entre otros. El autobús no deja de ser un hecho más que muestra a Podemos tal y como es: sin caretas.

En la fábula El león y el ciervo de Esopo, el ciervo dice sobre el león que ruge y grita sin razón. “Desdichados de nosotros, los demás animales del bosque, si cuando el león estaba sosegado nos era tan insoportable, ¿de qué no será capaz estando en la forma que está ahora?”. Y añade el propio Esopo: “Cuidémonos de no dar nunca poder a los irascibles y dañinos, pues si ya sin motivo nos dañan, más lo harán si por cualquier causa se sienten inconformes.”

Como en la fábula, en Floridablanca creemos que no basta con no dar el poder a los irascibles y dañinos, sino que además hay que denunciarlo. La libertad de expresión es un derecho fundamental de nuestra democracia liberal, pero tiene sus límites. Entre ellos cabe destacar, como hace la Constitución Española en su artículo 20.4, el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. De ahí que animemos a los perjudicados a que defiendan sus derechos y tomen medidas legales contra el “tramabús”. Porque la defensa de sus derechos será la defensa de los nuestros.

Esperamos también que Cifuentes y otros responsables políticos que tan solícitos estuvieron recientemente para censurar los mensajes de otros autobuses propagandísticos, tengan la misma premura en acudir a los respectivos servicios jurídicos de las instituciones que representan con el objeto de frenar la campaña de odio iniciada por Podemos. Si una pregunta movilizó a toda una institución, ¿no deberían empeñar la misma dedicación política y en medios de comunicación que entonces?

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