La cortés y serena diagnosis, por Mariano J. Vilchez

Diagnosis

Isabel Benjumea, Jorge Martín Frías y José Ruiz Vicioso

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Hace algo más de un año nacía un lugar de encuentro en torno a las ideas liberal-conservadoras. Sus intenciones, tal y como presentaban sus fundadores el pasado miércoles en un nuevo encuentro abierto, consisten en demostrar que el centro derecha en España demanda unión, proyecto, regeneración y democracia. Es así como brotaba, tras una especie de aclamación silenciosa, esta Red Floridablanca. Contra el templete del inmovilismo se iniciaba un foro de libre debate. Forjado por militantes y simpatizantes del Partido Popular que, ante la desidia demostrada en repetidas ocasiones por algunos dirigentes del gran partido de la derecha, necesitaban hablar y expresarse sin cortapisas.

Diagnosis. Florentino Portero

Florentino Portero

Estos militantes, que se deciden a pensar que, como en la famosa novela del ballenero de Herman Melville, si aquellos hombres eran tan humanos como ellos, por qué no plantarles cara mediante la razón. Para presentar y dar crédito a estos propósitos nada mejor que reunirse alrededor de una mesa e invitar a conversar. Si las grandes ideas e invenciones del siglo XX se iniciaban en garajes, en Floridablanca piensan –como vemos en las tertulias- que puede hacerse lo mismo con el debate y la política en el más simple de los foros: un café.

En un salón acristalado, cerca de un importante eje de salida y entrada de la zona financiera de la capital, fundadores y miembros del consejo asesor, los grandes referentes intelectuales del proyecto y, mucho más importante que todos ellos, aquellos que mantienen vivo el espíritu como asistentes y colaboradores, presentaban la raíz, el cuerpo y los principios del grupo. La clave de bóveda de las discusiones suscitadas en este tipo de encuentros volvía a repetirse una vez más. Democracia interna y un congreso abierto para un partido que ha ido desinflándose en principios, reflexión y votos. La motivación principal, tal y como insisten sus fundadores en cualquier ocasión, debe versar en escuchar a todos los miembros de la base, atraer de nuevo el talento y a todos aquellos que se fueron. Sin militancia e ideas, repiten ponentes y asistentes, no habrá nada salvo el fracaso.

Diagnosis. Eugenio Nasarre

Eugenio Nasarre

Si existe un diagnóstico se debe a que, al menos, perdura la molestia y la afección. A que se padece y se sufre. En este caso, abatidos por la falta de debate interno, son muchos los que se acercan a cualquier oportunidad que promulgue cambiar la dinámica y apostar por las ideas. Ganas de departir y de discutir en libertad, ese es el sencillo leitmotiv de que se aprecia entre los que asisten a los encuentros de Floridablanca. Como todos los asistentes al café aprecian, si no se cambian las tornas y el centro derecha pierde su espacio, alguien lo acabará ocupando. “Los espacios en política, si no los ocupas, te los ocupan”, sentencia uno de sus fundadores. Por ello la receta propuesta debe consistir en un proyecto unido y democrático, siempre en torno a las ideas liberal-conservadoras, que establezca la verdadera casa común de todo lo que se encuentre a la derecha de la izquierda.

Diagnosis Íñigo Henríquez de Luna

Íñigo Henríquez de Luna

Emprendedores, profesores de universidad, políticos de carrera o estudiantes -en un hueco para la reunión libre de comunes, y que en algunos círculos acomodados del partido supone una terrible idea-, plantean que aún se debe confiar en que con esfuerzo y dedicación existe lugar para la esperanza. Para todos los militantes y potenciales votantes, la libertad y la democracia solo podrán ser defendidas por un grupo que las aplique de igual forma en su vida interna. Democracia y fiscalización de los cargos electos, fuera y dentro del partido, pues aunque la responsabilidad ante el votante o el militante deba imponer respeto, nunca debe generar terror.

Al igual que retrataba el citado autor de Moby Dick cuando escribía que “hacer algo con serenidad equivalía a hacerlo cortésmente”, los asistentes se emplazan a volver a repetir la tranquila experiencia del debate con el cada vez más numeroso grupo. Tras un par de horas, emplazados quedan así para regresar a un ambiente como este, con su ya distintivo y agradable olor y ruido a cafetería, en las próximas fechas y mostrar que la discrepancia tiene tintes de lealtad y justicia.

Mariano J. Vilchez

 

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