Estado del Bienestar e Invierno Demográfico, por Miguel Ángel López Lozano

A raíz de la necesaria reformulación del Estado del Bienestar sueco, paradigma del proteccionismo de la segunda mitad del siglo XX, los países de la Europa meridional se encuentran inmersos en la siguiente disyuntiva: ¿Cómo mantener los estándares de bienestar ante una sociedad que envejece, fruto de un invierno demográfico creciente? Cuestión que eleva la alerta en aquellos países que más duramente han sufrido la crisis económica reciente.

En el corto plazo, los gobiernos están obligados a realizar una verdadera ingeniería financiera para lograr hacer más con menos, pero a medio y largo plazo, la responsabilidad política les obliga a plantear las reformas estructurales que garanticen la viabilidad del Estado de Bienestar: Medidas que en principio podrían ser impopulares, y que por ello, requieren de unos gobernantes que no antepongan las “próximas elecciones” o sus intereses particulares al futuro del país, parafraseando a Churchill.

En España nacen 114.4000 niños menos que en 1980 (un 25´4% menos), y la población ha aumentado en casi 9 millones de personas durante el mismo periodo. El índice de fecundidad, 1´32 hijos/mujer, está muy alejado tanto del nivel de reemplazo generacional (2´1), y también de la media de la UE28 (1´56 en el 2013), incidiendo directamente en el envejecimiento poblacional y la reducción de la población. Nuestra pirámide de población tiende así a ser una pirámide invertida. Cuando el presidente Roosevelt instauró la Seguridad Social en los Estados Unidos en 1935, había 52 trabajadores por cada pensionista; los analistas estiman que en el año 2050 habrá 1´7 españoles en edad de trabajar por cada  pensionista. El déficit poblacional hace por ello inviable a medio plazo el sistema de prestaciones públicas tal y como lo conocemos en la actualidad.

Pero el problema no afecta únicamente a las pensiones, sino que amenaza al conjunto de políticas sociales -educativas, sanitarias y asistenciales- que forman la columna vertebral de nuestro sistema de bienestar. Las reformas estructurales no son por tanto un capricho, sino una necesidad, y deberían incidir tanto en el modelo de políticas públicas como en la cultura de gasto.

Piramide

Evolución de la pirámide de población española incluyendo el aporte de la inmigración (1981-2014) (Creative Commons)

Paradójicamente, año tras año, las encuestas indican que muchos españoles querrían tener más hijos, pero las dificultades se agolpan y frenan la natalidad. Por ello, más que profundizar en una ideología que pretende imponer el aborto “como un derecho” deberían desarrollarse medidas eficientes de apoyo a la natalidad. No se trata solo de incrementos en el gasto corriente, porque no es estrictamente necesario. Lo que se hace necesario es apoyar verdaderamente la maternidad, cambiar la cultura de las empresas e instituciones. Una mujer no puede sentir miedo al conocer su embarazo; hacen falta más políticas de conciliación familiar y laboral, debemos ser creativos en las medidas e insertar evaluadores de las mismas, tal y como hacen en otros países como por ejemplo, Inglaterra. El verdadero logro estará en conseguir que las familias puedan tener los hijos que deseen. España necesita reemplazo generacional, para tener nuevos cotizantes que garanticen a largo plazo el sostenimiento del Bienestar y para ganar fuerza y peso relativo respecto a nuestros países vecinos –no olvidemos que el potencial de China reside en su inmensa población-.

Como se ha repetido mucho en los últimos años, uno de los ideogramas que componen la palabra crisis en japonés significa oportunidad. Este es el punto de partida de los gurús de la comunicación y los expertos de coaching. España y Europa están saliendo de una de las crisis económicas que más fuertemente ha golpeado su economía. Aprovechemos la oportunidad de crear un modelo de bienestar viable y más responsable que garantice la protección social de hoy,  y también de las futuras generaciones.

La nueva legislatura debe aprovecharse también para poner los cimientos de una nueva cultura que apoye la maternidad, las políticas de conciliación, y en definitiva, dé futuro y certidumbre a la sociedad del Bienestar. “La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo.”

Miguel Ángel López Lozano
FLORIDABLANCA CAFÉ

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