El PSOE, la derecha y el sistema, por Ignacio Sánchez Segura

Artículo originalmente publicado el 26 de noviembre en Actualidad Económica


Cuando se plantea el grave daño que Pedro Sánchez y sus aliados antisistema están infligiendo desde el Gobierno a nuestro orden constitucional, surge una cuestión que merece ser analizada: ¿Deben sorprendernos la irresponsabilidad y la deslealtad institucional con las que se está conduciendo el actual PSOE o, por el contrario, habría que dar por descontada dicha actitud como parte del ADN de esta formación política?

Resulta difícil despachar la pregunta con una afirmación concluyente en un sentido u otro. Es indudable el papel histórico que el PSOE ha tenido en la consolidación de nuestra monarquía parlamentaria, como una de las dos grandes organizaciones de nuestro “bipartidismo imperfecto” y vehículo de participación política del centroizquierda español. Con aciertos y errores, siempre tendrá en su haber la culminación del proceso de incorporación de España a la entonces Comunidad Económica Europea, iniciado por la UCD. Y las dos figuras más relevantes de su principal etapa de gobierno, Felipe González y Alfonso Guerra, han marcado distancias con la actitud complaciente de Pedro Sánchez hacia los responsables de la intentona separatista en Cataluña.

Sin embargo, la falta de escrúpulos del actual Gobierno socialista a la hora de pactar con el diablo, primero para alcanzar el poder y, luego, para mantenerse en él a toda costa, hunde sus raíces en la deslegitimación visceral del centroderecha como adversario político democrático que el PSOE empezó a practicar, precisamente, en el ocaso de los gobiernos de Felipe González. El anuncio electoral para las elecciones de 1996 donde se equiparaba al Partido Popular con un dóberman en actitud agresiva fue probablemente el primer paso en un camino que nos ha llevado hasta aquí.

Lo que podía considerarse un recurso a la desesperada ante el inminente final de 14 años de Gobierno resurge aún con más fuerza cuando el PP convierte su ajustada victoria de 1996 en una amplia mayoría con las elecciones de 2000. El PSOE entra en pánico y la legislatura que sigue es la del Pacto del Tinell en Cataluña y las campañas del Nunca mais y No a la guerra, que culminaría tras los atentados del 11-M con el acoso a las sedes del PP durante la jornada de reflexión.

La llegada de Zapatero a la Moncloa supuso un salto cualitativo esencial. No conforme con extender a nivel nacional el “cordón sanitario” contra la derecha, se dedicó a cuestionar desde el Gobierno la legitimidad de la propia Transición española y, por tanto, los consensos básicos en los que se fundamenta nuestra arquitectura institucional. En este caldo de cultivo ideológico surge Podemos, con un programa político basado en “romper el candado” del “Régimen del 78” para abrir un “proceso constituyente” de inequívocas resonancias venezolanas.

La actual convergencia del PSOE de Pedro Sánchez con los partidos populistas y secesionistas parece así la última etapa de una deriva que viene de atrás y que no ha hecho más que acentuarse con el paso del tiempo. Los socialistas deberían pensar muy seriamente en la responsabilidad en la que incurren deteriorando el terreno de juego democrático y, de este modo, la estabilidad y la cohesión nacionales, por una pulsión enfermiza que los lleva a considerar al adversario político como un enemigo con el que hay que acabar a costa de lo que sea. A costa, incluso, de la propia nación.

Ignacio Sánchez Segura App-Twitter-icon

COEDITOR DE FLORIDABLANCA

Etiquetas:

FLORIDABLANCA CAFÉ

Implícate

Desde Floridablanca necesitamos tu apoyo moral y material para poder llevar a cabo nuestro proyecto

Implícate

Archivos

Categorías