Transición 2.0, por José Ruiz Vicioso

4DSC_0058¿Qué misión tiene nuestra generación, la de los jóvenes, respecto a la Transición? ¿Cómo damos continuidad al proyecto de convivencia que la caracterizó? ¿Qué reformas necesita nuestro ordenamiento político-institucional cuarenta años después? ¿Nos encontramos hoy en un momento similar o equiparable en algún sentido? Sobre estas y otras preguntas quisimos reflexionar y debatir en la tarde de ayer, y qué mejor manera de hacerlo que con dos invitados de excepción, el escritor Tom Burns-Marañón y el periodista Ramón Pérez-Maura.

Isabel Benjumea, que moderaba el debate, hizo una presentación de los retos a los que nos enfrentamos: “debemos acercar la Transición a los jóvenes, explicarles el valor que tuvo y retomar su impulso reformista.” No debemos caer en el revisionismo que quiere echar por tierra el esfuerzo colectivo de cuatro décadas. La Transición es el mejor punto de partida posible para seguir construyendo la España de mañana. Pero tenemos que ir más allá. A nosotros nos corresponde dar continuidad -que no continuismo– a ese proyecto, aceptando que hace falta reformar lo que no funciona, que la sociedad ha evolucionado mucho en estos cuarenta años pero que ello no se ha reflejado en absoluto en nuestro sistema político, con la consecuente crisis de identificación entre los ciudadanos y las instituciones que eso genera.

2DSC_0041Ciertamente, muchas cosas han cambiado desde aquellos años en que era difícil hasta conseguir un teléfono fijo. Lo sabe bien Tom Burns, que llegaba en esos días a Madrid como corresponsal de la prensa británica. Su último libro, De la fruta madura a la manzana podrida, constituye precisamente un recorrido que va desde aquél apasionante momento hasta la actualidad. Él nos dio el punto de vista del inglés que se siente español, del español que se siente inglés. Al inglés hispanomaníaco, al español anglófilo, también le duele España, un país lleno de virtudes y atractivos pero al que todavía le hace falta la reforma política que aborde cuestiones como la cultura de los checks and balances, de tanta raigambre liberal, la apertura del sistema electoral, el liderazgo basado en la ejemplaridad más que en la jerarquía o la necesidad de mejorar la calidad educativa.

1DSC_0038Ramón Pérez-Maura reivindicó todo lo bueno que el periodo de la Transición tuvo. Hizo el elogio de un rey, don Juan Carlos I, que desmontó el antiguo régimen -del que había recibido su propia autoridad- para traer una España mejor: La España de la concordia, la España de la Constitución de 1978. Hoy se alzan muchas voces reclamando la reforma constitucional, pero se ignora que muchos de los problemas que tenemos no necesitan de grandes palabras sino de una voluntad reformista cotidiana: el sobredimensionamiento de la administración, la financiación autonómica, etc. son cuestiones que si se abordaran, mejorarían sustancialmente la visión que los españoles tienen hoy de los políticos.

Sin embargo, la sociedad civil también tiene que asumir su responsabilidad respecto a la calidad de la política. Las iniciativas que van de abajo arriba, los little platoons, como dijo Burke, tienen un inmenso valor. Ahí, en la gente que tiene voluntad de participar, en los que asumen toda su responsabilidad de ciudadanos, está la semilla del futuro. Estas reflexiones, estos comentarios, suscitaron las preguntas y las dudas de un público que no era más que eso, gente de todas las edades con ganas de dialogar y de opinar. Y lo que en todo caso ayer quedó claro es que había visiones distintas, muchas opiniones, pero un proyecto común: España.

José Ruiz Vicioso | Co-editor de Floridablanca

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